UNA CUESTIÓN DE BUEN GUSTO

Este tema es un tanto delicado para mí. Porque no tengo muy claro si tengo buen gusto o no. Vengo de una estirpe de grandes decoradoras, de amantes de los escaparates, los trapos, ir de compras, lo femenino. Yo soy el patito feo entre ellos. Creo que he salido a mi padre. Y no solo en la horterez perenne, pero eso es tema para otro día.

Por desgracia, las mudanzas persiguen a mi familia. Una, es ilusionante, pero cuando llevas unas cinco, pierden la gracia totalmente. Supongo que yo soy la que me quedo encargada de apilar las cajas y mover los muebles porque soy incapaz de ir a elegir casas con las dos mujeres de la familia. 

Ellas entran en una casa oscura y con una capa de polvo tal que parece una cueva de murciélagos cubierta de guano y le ven las posibilidades decorativas. Saben dónde pondrían el sofá y el color de las cortinas. Reparten los cuartos y te calculan a ojo los metros cuadrados de la cocina, con un margen de error de uno o dos centímetros. Entienden de las ventajas e inconvenientes de la orientación de cada vivienda, de eficiencia energética y el nombre de las distintas telas. 

A mí me llevan a ver una casa y me parece bien (aunque no sea cierto). Y la siguiente me parece igual o mejor (nunca peor porque no tengo criterio para ver la diferencia).

Cuando llega la hora de decorar, yo intento hacerme oír. Eso sí, en voz bajita por si acaso. Y cuando me oyen, hacen como que no, y entre mi madre y mi hermana se ponen de acuerdo en lo más conveniente, que curiosamente nunca coincide con lo que yo opino. 

Antes me dolía, me sentía apartada e ignorada. Los años me han abierto los ojos y los sesos. Soy un poco hortera. Tiendo a los colores chillones y los estampados grandes. Combino fatal colores y estampados. Tengo gustos eclécticos pero imposibles de mezclar sin provocar síncopes y paros cardíacos.

También tiene su ventaja, cuando se trata de mi casa, también me hacen el trabajo. 

Ahora bien, tengo una obligación moral con la sección femenina de la familia: convencer a mi padre que el gusto se tiene o no se tiene, no se adquiere. Y que si no te tocó en reparto, como es su caso y el mío, mejor dar un paso atrás y dejar hacer a los demás…

Que Dios reparta suerte, porque mi padre es mucho padre y no acepta lo de no hacer algo bien.

@mardelolmoescritora

¡¡Jopeta herma, no te infravalores!! El “gusto” es algo totalmente subjetivo, tú puedes ser de Madonna y yo de Michael Jackson, no es cuestión de quien es mejor, todo dependerá de quien lo mire, aunque… ¡NUNCA TE DEJARÍA DECORAR MI CASA!

No porque seas hortera, sino porque tus gustos no coinciden en absoluto con los míos…

Yo creo que con la ropa tú eres más hippie y yo más hortera… ¡Lo kitch me vuelve loca!!! Pero en decoración yo soy más de colores neutros, de estampados pequeños (si no hay rayas, cuadros o lunares, que me pierden), en definitiva más clásica, por eso puede que la decoración que me gusta sea más perecedera…

Es muy distinto “tener gusto” a “tener visión”… Es cierto que mi imaginación desbocada, me hace ver maravillas donde otros ven ruinas, y en eso me parezco a mamá.

Tú, como papá, eres más pragmática, por eso sólo buscáis lo más práctico o lo más rápido, la estética siempre queda en un segundo plano…

Pero, para que te sientas bien, voy a buscar algunas imágenes terribles de los 80 (esa década tan divertida, pero que tanto daño hizo a nivel estético) en las que aparezco con hombreras imposibles que hacían pensar que me había dejado el cuello en casa, o algunas (aún en el colegio) en las que para ser “modernas” nos poníamos calcetines de tenis, con su rayita roja, acompañada de otra azul….¡con TACONES! (que le quitaba a mamá, porque yo aún no tenía). Y tengo que dar gracias eternas a mamá, por no ceder a mi capricho de las zapatillas marca Paredes (atención al nombre) con cuña y azules y amarillas que tenía la asistenta de mi amiga María, y que a mí me parecía. El colmo de la sofisticación… ¡QUE TRISTE, POR DIOS!

No sé si era hortera o era el despunte de mi necesidad de disfrazarme, de jugar a ser otra distinta a mí… ¡QUE PARA ESO SOY GÉMINIS!

La decoración ideal no es la que puede aparecer en una revista, sino aquella que hace sentirse cómodo a cualquiera que te visite, y eso, en tu casa… PASA SIEMPRE!!

Así que, debes saber que tu gusto es EXQUISITO!! (aunque repito que NUNCA te dejaré decorar mi casa)