UN MILAGRO DE NAVIDAD

Breve recapitulación de un Grinch reconvertido por obra y gracia de un milagro Navideño

Lo normal por estas fechas sería estar hablando de buenos propósitos para el 2020 o incluso haciendo un resumen de lo que supuso el 2019 respecto a lo que me había marcado como objetivos. Pero no voy a poder empezar por lo clásico, porque he visto la luz. Se ha producido un milagro de Navidad.

Todos los años nos atiborramos a buenos propósitos.
Llenando agenda de buenos propósitos por cumplir

Aún con el amargor de la resaca navideña en la boca, debo confesar que han sido unos días inolvidables, maravillosos, LEGENDARIOS.

Yo, que me negué a decorar mi casa para Navidad, que cultivé con esmero durante 365 días mi espíritu anti Mariah Carey y su “All I want for Christmas is youuuuuuu”, que no he comprado ni un mísero mazapán ni roscón de Reyes, he pasado las mejores fiestas de mi vida. El verde Grinch ha desaparecido. ¿Arte de magia? ¿Prodigio?

He tenido que viajar de sur a norte y terminar en el centro de la península, que en coche, se hace eterna. Y no me han pesado nada los kilómetros. Porque, aunque el miedo a lo desconocido mariposeaba en mi estómago, se disipó en cuanto me olvidé de las posibles consecuencias de unir a todos los miembros de la familia bajo el mismo techo.

Por increíble que parezca, y a pesar de nuestras numerosas diferencias, no hemos discutido ni una sola vez. Ninguna. Sí, lo repito para terminar de creérmelo.

Hemos conseguido reunir bajo un mismo techo a los supervivientes de la familia materna, después de más de 30 años sin hacerlo. Y la sensación fue increíble. Como si nos hubiéramos visto la semana pasada. Estuvimos juntos y revueltos, y comimos, reímos, casi lloramos en recuerdo de los ausentes y recuperamos lo que nunca debimos haber perdido: el contacto.

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Os quiero a todos. ¡Nos queremos todos!

Los que viven lejos, muy lejos, han venido a casa por Navidad. Como tiene que ser. Y sin anticiparlo, con lo que la sorpresa al abrir la puerta era muy de “El Almendro”. Mención especial por haber conseguido que por unos minutos solo pensara en turrón. Tiene mucho mérito. Y cobra más sentido aún el significado de la cancioncilla del spot que año tras año no logró conmoverme. Hasta hoy.

No he pedido ningún regalo porque por primera vez en mi vida sentía que no necesitaba nada. Que tenía todas mis necesidades cubiertas, las materiales y las afectivas. Y aún así, me han obsequiado con los mejores regalos del mundo. Porque estaban hechos desde el corazón, pensando en mí de verdad, no en lo que está de moda comprar o poseer.

He reído a carcajadas, con lágrimas en los ojos y algún escape por culpa de mi poco trabajado suelo pélvico.

Y no lo cambiaría por nada del mundo. Aunque tuve que cambiarme varias veces yo.

He disfrutado de planes con mis hijos y mi marido. Los cuatro solos. Conversando como los adultos que somos. Y no he conseguido pensar en nada que me hiciera más feliz.

Y, transcurridos tantos días y vividas tantas experiencias felices, llegué a la mejor de las conclusiones: que la Navidad no se vive de puertas afuera.

No hace falta mostrar guirnaldas, coronas, velas, pesebres y luces de colores. Basta con creerse el verdadero espíritu de estas fiestas: LA FAMILIA.

No hace falta encontrar decenas de paquetes envueltos en dorado y lazos rojos bajo el árbol: basta con regalarnos tiempo de calidad los unos a los otros. Disfrutar de la compañía, escuchar de verdad, comprender y ceder cuando vale más tener paz que razón.

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Os quiero a vosotros la próxima Navidad

No sé cuánto me durará esta resaca, pero desearía que fuera eterna. Es una sensación de felicidad que hacía mucho que no sentía un mes de enero. Y quiero saborearla un poquito más. 

@mardelolmoescritora



Después de dos semanas de vacaciones (yo, Mar curra más y mejor y solo se ha tomado una) empezamos un año redondo que termina en cero, como el gordo de Navidad… ¡Que a estas alturas de las fiestas no es el único gordo, en mi casa también estoy yo!

Para empezar el año parece que es obligatorio hacer propósitos para incumplirlos y sentirte fatal, así que yo paso, y lo que voy a hacer es una lista de gilipolleces varias que perpetré el año pasado y en las que no pienso volver a caer.

¡Allá van!

propósitos de año nuevo
Lista de propósitos que NO CUMPLIR un año más

1.- No volveré a pensar que “to er mundo es güeno”, desgraciadamente ese ser angelical que sonríe como si no hubiera roto un plato en su vida es un “hijoputa” en potencia. No te fíes de sus halagos y sus abrazos, solo va a robarte la cartera y a chupar tu buena energía. ¡Mantén la distancia hasta que lo conozcas bien!

puñalada trapera

2.- La gente que no es detallista NO CAMBIA, nunca volveré a esperar un regalo de mi contrario que no haya comprado yo. Es absurdo creer que después de 30 años voy a recibir algo que no haya pedido de forma explícita. Los tíos, al menos el que yo he elegido, no captan las indirectas, por muy directas que sean.

Incluso se podría cantar con la musiquilla de la Lotería de Navidad, mi villancico favorito…
No es lo que parece

3.- Mi hija número 1 JAMÁS ME VA A OFRECER COMPARTIR SU CENA. Por mucho que le diga que lo que ha cocinado tiene buena pinta o que huele genial, no voy a esperar que me pregunte si quiero probarlo. Con las indirectas es como un tío, con la comida como el tío Gilito con el dinero y además es ingeniera… No hace falta más explicación.

4.- Aunque esté jubilado mi padre SIEMPRE VA A SER DIRECTOR GENERAL. Voy a asumir que nunca va a dejar de dar órdenes y querer que se hagan las cosas a su manera, pero creo que voy a empezar a llamarle Sr. Moreno para que me trate con la misma delicadeza y respeto con la que trató siempre a sus empleados y que hacía que le adoraran (mientras que yo hay veces que le pegaría).

¡Señor, sí, señor!

5.- El TRABAJO ES SOLO TRABAJO, debes realizarlo lo mejor que puedas, pero no dejarte la vida (a menos que la empresa sea tuya, claro). Al final ni agradecido ni pagado y puedes dejarte la salud en el camino.

el trabajo es solo trabajo
No voy a heredar la empresa, no voy a heredar la empresa…

Pido por favor a todo mi entorno que si me ve caer en alguna de estas tonterías durante el presente año, me remita a esta entrada, que ya se sabe que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra…

¡¡FELIZ 2020 A TODOS!!

Lou