El síndrome del impostor

La primera vez que escuché hablar de este síndrome me quedé de piedra. Hablaba una psicóloga deportiva, muy rápido, muy claro, y parecía que estaba hablando de mí. 

Por resumirlo en pocas palabras, es esa sensación que tienes de que no estás realmente a la altura en nada de lo que haces, que has llegado donde estás por sucesivos golpes de suerte, pero que en realidad no vales tanto como los demás piensan. Continuar leyendo “El síndrome del impostor”

Cosas estúpidas que me hacen ridículamente feliz

Con la experiencia nos vamos volviendo más exigentes con algunas cosas y muy permisivas con otras. Mi hermana me ha hecho ver que la felicidad radica en rebajar tus expectativas, que perseguir constantemente la perfección solo te lleva a la frustración, porque no hay nada perfecto en esta vida. 

Cuando he puesto en práctica esta sabia máxima, me he dado cuenta de que soy capaz de experimentar auténtica felicidad con cosas que vistas desde fuera pueden parecer ridículas, pero que a mí me arrancan el mejor de los sentimientos.  Continuar leyendo “Cosas estúpidas que me hacen ridículamente feliz”

La verdadera historia de Benjamin Button

No me canso nunca de ver esa película. Tiene todos los ingredientes que me hacen sentir bien: 

  • Brad Pitt cuando no necesitaba una media en la cámara como Sarita Montiel.
  • Una bonita historia de un amor imposible que se hace posible.
  • Un corte de manga al ineludible paso del tiempo.
  • Grandísimas dosis de irrealidad.

Pero claro, tantas veces la he visto, que  la he psicoanalizado.  Continuar leyendo “La verdadera historia de Benjamin Button”

Si estás piripi, aléjate del “selular”

En mi familia hay una femenina propensión al alcohol. No como para acabar en Alcohólicos Anónimos, pero sí para sobrellevar algunas de las cosas que se nos hacen bola en la vida.

Yo tengo la suerte de tener dos hijos en la maravillosa edad de la adolescencia. Todo son granos y subidones hormonales que desestabilizan la vida familiar y la paz espiritual a golpe de portazo. Cuando me entran ganas de hacer un genocidio aborrescente, sonrío y me cojo una Mahou de la nevera. O del congelador. Todo depende del tamaño del cabreo. Cuanto más gordo, más fría tiene que estar la cerveza. Así de básica soy yo.  Continuar leyendo “Si estás piripi, aléjate del “selular””

El día en que me pasé a la bragafaja

Existe una evolución en mi historia con la ropa interior. De las braguitas de algodón con algún toque floral o fruta muy discreto (el blanco inmaculado era la única opción viable por tradición) pasé a ropa de tejidos más sintéticos y más ajustables. Los pantalones que llevaba eran casi una segunda piel y no debería notarse la pata de la braga. 

Un aciago día una compañera de trabajo me dijo que debería pasarme al tanga, que era horrible que la gente notara tus bragas debajo del pantalón. Continuar leyendo “El día en que me pasé a la bragafaja”

Compradora compulsiva y acumuladora

Yo, que siempre he presumido de ser muy racional con las compras, he bajado la guardia. También es cierto que el sector crítico de la familia, que en todas hay uno, afirmaba que no es que tuviera bien puesta la cabeza, sino que era una tacaña. 

Obviando estupideces y envidias, tengo que reconocer que he tirado por tierra mi fama, y me aterra el placer que encuentro en comprar cosas que luego no siempre utilizo y que en muchos casos no necesito.  Continuar leyendo “Compradora compulsiva y acumuladora”

YO TENGO HUEVOS. TÚ TIENES HUEVOS

No voy a entrar en la guerra de sexos. Nací en el 68 así que soy más de proclamar el lema de “MAKE LOVE, NOT WAR”.

Pero hay que empezar a destruir barreras, empezando por el lenguaje.

Se han escrito miles de páginas sobre lo guay que es “ser la polla” y lo chungo que es “ser un coñazo”. Esto lo dice todo…

Pues hay que cambiarlo.

¡YA!

Tengo datos “casi” científicos basados en tests de cercanía realizados en entornos laborales y familiares durante años por centenares de miles de féminas.

Vamos, lo que viene siendo las conversaciones entre mujeres. Estos son los resultados. Continuar leyendo “YO TENGO HUEVOS. TÚ TIENES HUEVOS”