Hasta el moño de retos virales

Sí señoras y señores. Estoy de mala leche. Será injustificado, pero como estoy en esa edad en la que no tengo el “chichi pa farolillos“, digo y hago lo que me sale del moño y me preocupa una mierda lo que me digan los demás. 

Soy relativamente fan de las redes sociales. Me divierten a veces, otras me sorprenden, me ayudan a encontrar amigos de la infancia para cotillear cómo han envejecido de bien o de mal y, a veces, hasta me han hecho compartir cosas que de verdad quería que  mi mundo supiera.  Continuar leyendo “Hasta el moño de retos virales”

Ni blancos ni negros, de mi color

Estoy que hiervo. Y no es solo la ira. 

Algunos lo llaman sofocos. Yo, llamaradas. Por intentar echarle humor a esta mierda de cumplir años, que tiene muy poca gracia en muchos momentos.

Para los ratos en los que me lo paso genial tengo mis compresas para pérdidas de orina. Lo de leves… es otra historia. Yo cuando lo hago, me meo viva. No me van las cosas a medias.

Pues resulta que hoy buscaba un destornillador pequeño para apretar los tornillos de mis gafas de PRES.BI.CIA. Lo último en moda ocular añosa. En su lugar me he topado con una foto mía de hace unos doce años y, de repente, ¡yo era un pibón! Continuar leyendo “Ni blancos ni negros, de mi color”

Yo al campo. Tú a la ciudad.

Seamos sinceras hermana. Nos llevamos tan tan tan bien, porque somos muy distintas y nos complementamos. A simple vista somos iguales, pero en el fondo, polos opuestos. O así lo veo yo. Por ejemplo:

  • Yo soy de campo. Tu de ciudad.
  • Te encanta ir de tiendas, ver escaparates. Yo en cambio, prefiero comprar por internet con tal de no tener que pisar una tienda. Me lo compro todo con tal de no llevar la contraria.

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Quiero ser @bloguera menopáusica

La cosita anda “mu mal” que diría Rosalía. Mi hermana y yo hemos entrado en una edad complicada para el trabajo, pero fantástica para vivir y disfrutar. 

Yo siempre he sido la inmadura de las dos, pero tiene toda su lógica, soy la pequeña también. Como parte de esta regresión a mi adolescencia, estoy cometiendo actos pueriles que estoy gozando como una caribeña una piña colada.  Continuar leyendo “Quiero ser @bloguera menopáusica”

Cambio adolescente por perro. Cambio gato por niño.

No quiero arengar a las tropas para que abandonen cobardes el campo de batalla de la maternidad. No me hagáis un Samanta. Se trata de un sentimiento muy personal. Y nadie me puede discutir mis sentimientos, eso es lo que me ha enseñado mi coach.

No se trata de cualquier niño ni de cualquier perro. Quiero un Labrador color chocolate, hembra y con posibilidad de que le ponga yo el nombre.  Continuar leyendo “Cambio adolescente por perro. Cambio gato por niño.”

Una cuestión de educación (de mala educación)

Mi madre tiene una sabiduría innata. Y un sentido común como pocas personas. Cuando de jovencita me echaba algún novio ella veía las posibilidades de viabilidad de la pareja mucho mejor que Aramís Fuster. Mal ejemplo. Esta pobre está loca. El caso es que tenía una probabilidad de acierto de 9 sobre 10. Y cuando no veía las cosas claras, siempre te decía que lo más importante no era pertenecer a una misma clase económica, sino tener la misma educación. Y nunca se equivocó. No solo es importante para la convivencia en pareja, la educación lo es TODO para vivir en sociedad. Continuar leyendo “Una cuestión de educación (de mala educación)”

Mujer bayeta

Es triste, pero pienso que el género femenino, sobre todo las de mi generación, somos un poco “mujer bayeta” …

Me explico: por mucho discurso feminista que nos marquemos, por mucha manifestación y mucho empoderamiento, dejamos que la gente a la que más queremos nos estruje y nos machaque, nos utilizan hasta dejarnos rotas, y si fallamos, nos sentimos sucias y babosas y pensamos que sería normal que nos cambiaran por otra… Continuar leyendo “Mujer bayeta”

El síndrome del impostor

La primera vez que escuché hablar de este síndrome me quedé de piedra. Hablaba una psicóloga deportiva, muy rápido, muy claro, y parecía que estaba hablando de mí. 

Por resumirlo en pocas palabras, es esa sensación que tienes de que no estás realmente a la altura en nada de lo que haces, que has llegado donde estás por sucesivos golpes de suerte, pero que en realidad no vales tanto como los demás piensan. Continuar leyendo “El síndrome del impostor”

Cosas estúpidas que me hacen ridículamente feliz

Con la experiencia nos vamos volviendo más exigentes con algunas cosas y muy permisivas con otras. Mi hermana me ha hecho ver que la felicidad radica en rebajar tus expectativas, que perseguir constantemente la perfección solo te lleva a la frustración, porque no hay nada perfecto en esta vida. 

Cuando he puesto en práctica esta sabia máxima, me he dado cuenta de que soy capaz de experimentar auténtica felicidad con cosas que vistas desde fuera pueden parecer ridículas, pero que a mí me arrancan el mejor de los sentimientos.  Continuar leyendo “Cosas estúpidas que me hacen ridículamente feliz”

El día en que me pasé a la bragafaja

Existe una evolución en mi historia con la ropa interior. De las braguitas de algodón con algún toque floral o fruta muy discreto (el blanco inmaculado era la única opción viable por tradición) pasé a ropa de tejidos más sintéticos y más ajustables. Los pantalones que llevaba eran casi una segunda piel y no debería notarse la pata de la braga. 

Un aciago día una compañera de trabajo me dijo que debería pasarme al tanga, que era horrible que la gente notara tus bragas debajo del pantalón. Continuar leyendo “El día en que me pasé a la bragafaja”

Compradora compulsiva y acumuladora

Yo, que siempre he presumido de ser muy racional con las compras, he bajado la guardia. También es cierto que el sector crítico de la familia, que en todas hay uno, afirmaba que no es que tuviera bien puesta la cabeza, sino que era una tacaña. 

Obviando estupideces y envidias, tengo que reconocer que he tirado por tierra mi fama, y me aterra el placer que encuentro en comprar cosas que luego no siempre utilizo y que en muchos casos no necesito.  Continuar leyendo “Compradora compulsiva y acumuladora”

YO TENGO HUEVOS. TÚ TIENES HUEVOS

No voy a entrar en la guerra de sexos. Nací en el 68 así que soy más de proclamar el lema de “MAKE LOVE, NOT WAR”.

Pero hay que empezar a destruir barreras, empezando por el lenguaje.

Se han escrito miles de páginas sobre lo guay que es “ser la polla” y lo chungo que es “ser un coñazo”. Esto lo dice todo…

Pues hay que cambiarlo.

¡YA!

Tengo datos “casi” científicos basados en tests de cercanía realizados en entornos laborales y familiares durante años por centenares de miles de féminas.

Vamos, lo que viene siendo las conversaciones entre mujeres. Estos son los resultados. Continuar leyendo “YO TENGO HUEVOS. TÚ TIENES HUEVOS”