Quiero la vida de la Pataky

Seamos sinceras. La envida sana no existe. Existe la envidia verde, la cochina, la mala envidia que te convierte en mala persona… Incluso existe la falta de envidia. Pero no hay nada de sano en este sentimiento. En este pequeño pecado capital. ¿O era venial? No pienso llamar a las monjas de mi colegio para que me lo aclaren. 

Llevo una temporada larga bastante inactiva, demasiado en contacto con las redes sociales y con algunos programas de cotilleo. Me estoy volviendo una descerebrada, en resumidas cuentas.  Continuar leyendo “Quiero la vida de la Pataky”

Hasta el moño de retos virales

Sí señoras y señores. Estoy de mala leche. Será injustificado, pero como estoy en esa edad en la que no tengo el “chichi pa farolillos“, digo y hago lo que me sale del moño y me preocupa una mierda lo que me digan los demás. 

Soy relativamente fan de las redes sociales. Me divierten a veces, otras me sorprenden, me ayudan a encontrar amigos de la infancia para cotillear cómo han envejecido de bien o de mal y, a veces, hasta me han hecho compartir cosas que de verdad quería que  mi mundo supiera.  Continuar leyendo “Hasta el moño de retos virales”

Ni blancos ni negros, de mi color

Estoy que hiervo. Y no es solo la ira. 

Algunos lo llaman sofocos. Yo, llamaradas. Por intentar echarle humor a esta mierda de cumplir años, que tiene muy poca gracia en muchos momentos.

Para los ratos en los que me lo paso genial tengo mis compresas para pérdidas de orina. Lo de leves… es otra historia. Yo cuando lo hago, me meo viva. No me van las cosas a medias.

Pues resulta que hoy buscaba un destornillador pequeño para apretar los tornillos de mis gafas de PRES.BI.CIA. Lo último en moda ocular añosa. En su lugar me he topado con una foto mía de hace unos doce años y, de repente, ¡yo era un pibón! Continuar leyendo “Ni blancos ni negros, de mi color”

La belleza de lo inerte. Lo muerto, hablando en plata.

El otro día, una querida colega de sufrimiento bloguero, hablaba sobre la belleza de esas cosas en desuso, viejas, desgastadas, incluso abandonadas en muchas ocasiones.

Razón no le falta. Ahora bien, yo no digo que esta pseudo tendencia esté bien. Porque no nos engañemos, como casi todo en la vida, esto es una moda. Lo que no sabemos es si es pasajera o se va a quedar con nosotros por los siglos de los siglos. Continuar leyendo “La belleza de lo inerte. Lo muerto, hablando en plata.”

Señor, llévame pronto…

Lo peor de cumplir años no son las arrugas, es que tu vida, día a día, se convierte en algo más “escatológico”.

Además de los pelos fuera de lugar, que tu olor corporal cambia (el mío a gorda), que tus partes bajas pasan de ser marisco fresco a sardina de cuba y que estás más blanda que un plato de gelatina, por si no tuviéramos bastante con todo eso, la medicina nos humilla un poco más…. Continuar leyendo “Señor, llévame pronto…”

Yo al campo. Tú a la ciudad.

Seamos sinceras hermana. Nos llevamos tan tan tan bien, porque somos muy distintas y nos complementamos. A simple vista somos iguales, pero en el fondo, polos opuestos. O así lo veo yo. Por ejemplo:

  • Yo soy de campo. Tu de ciudad.
  • Te encanta ir de tiendas, ver escaparates. Yo en cambio, prefiero comprar por internet con tal de no tener que pisar una tienda. Me lo compro todo con tal de no llevar la contraria.

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Cambio adolescente por perro. Cambio gato por niño.

No quiero arengar a las tropas para que abandonen cobardes el campo de batalla de la maternidad. No me hagáis un Samanta. Se trata de un sentimiento muy personal. Y nadie me puede discutir mis sentimientos, eso es lo que me ha enseñado mi coach.

No se trata de cualquier niño ni de cualquier perro. Quiero un Labrador color chocolate, hembra y con posibilidad de que le ponga yo el nombre.  Continuar leyendo “Cambio adolescente por perro. Cambio gato por niño.”

LOS HOMBRES QUE ME GUSTAN

Mis gustos en materia de hombre son, por llamarlo de alguna forma, peculiares…

Cuando a la mayoría de mis amigas normalmente se vuelven locas por macizorros con tableta de chocolate, guapérrimos a medio hacer, pero con pinta de dioses griegos, o en su defecto todo lo contrario, hombres mayores y con mucha pasta, interesantes, aunque peinen canas tipo Flavio Briatore (vestido… ¡por supuesto!) si os digo quien me gusta ¡alucináis! Continuar leyendo “LOS HOMBRES QUE ME GUSTAN”

Una cuestión de educación (de mala educación)

Mi madre tiene una sabiduría innata. Y un sentido común como pocas personas. Cuando de jovencita me echaba algún novio ella veía las posibilidades de viabilidad de la pareja mucho mejor que Aramís Fuster. Mal ejemplo. Esta pobre está loca. El caso es que tenía una probabilidad de acierto de 9 sobre 10. Y cuando no veía las cosas claras, siempre te decía que lo más importante no era pertenecer a una misma clase económica, sino tener la misma educación. Y nunca se equivocó. No solo es importante para la convivencia en pareja, la educación lo es TODO para vivir en sociedad. Continuar leyendo “Una cuestión de educación (de mala educación)”

Mujer bayeta

Es triste, pero pienso que el género femenino, sobre todo las de mi generación, somos un poco “mujer bayeta” …

Me explico: por mucho discurso feminista que nos marquemos, por mucha manifestación y mucho empoderamiento, dejamos que la gente a la que más queremos nos estruje y nos machaque, nos utilizan hasta dejarnos rotas, y si fallamos, nos sentimos sucias y babosas y pensamos que sería normal que nos cambiaran por otra… Continuar leyendo “Mujer bayeta”

El síndrome del impostor

La primera vez que escuché hablar de este síndrome me quedé de piedra. Hablaba una psicóloga deportiva, muy rápido, muy claro, y parecía que estaba hablando de mí. 

Por resumirlo en pocas palabras, es esa sensación que tienes de que no estás realmente a la altura en nada de lo que haces, que has llegado donde estás por sucesivos golpes de suerte, pero que en realidad no vales tanto como los demás piensan. Continuar leyendo “El síndrome del impostor”

La verdadera historia de Benjamin Button

No me canso nunca de ver esa película. Tiene todos los ingredientes que me hacen sentir bien: 

  • Brad Pitt cuando no necesitaba una media en la cámara como Sarita Montiel.
  • Una bonita historia de un amor imposible que se hace posible.
  • Un corte de manga al ineludible paso del tiempo.
  • Grandísimas dosis de irrealidad.

Pero claro, tantas veces la he visto, que  la he psicoanalizado.  Continuar leyendo “La verdadera historia de Benjamin Button”

Si estás piripi, aléjate del “selular”

En mi familia hay una femenina propensión al alcohol. No como para acabar en Alcohólicos Anónimos, pero sí para sobrellevar algunas de las cosas que se nos hacen bola en la vida.

Yo tengo la suerte de tener dos hijos en la maravillosa edad de la adolescencia. Todo son granos y subidones hormonales que desestabilizan la vida familiar y la paz espiritual a golpe de portazo. Cuando me entran ganas de hacer un genocidio aborrescente, sonrío y me cojo una Mahou de la nevera. O del congelador. Todo depende del tamaño del cabreo. Cuanto más gordo, más fría tiene que estar la cerveza. Así de básica soy yo.  Continuar leyendo “Si estás piripi, aléjate del “selular””

Compradora compulsiva y acumuladora

Yo, que siempre he presumido de ser muy racional con las compras, he bajado la guardia. También es cierto que el sector crítico de la familia, que en todas hay uno, afirmaba que no es que tuviera bien puesta la cabeza, sino que era una tacaña. 

Obviando estupideces y envidias, tengo que reconocer que he tirado por tierra mi fama, y me aterra el placer que encuentro en comprar cosas que luego no siempre utilizo y que en muchos casos no necesito.  Continuar leyendo “Compradora compulsiva y acumuladora”