Cambio adolescente por perro. Cambio gato por niño.

No quiero arengar a las tropas para que abandonen cobardes el campo de batalla de la maternidad. No me hagáis un Samanta. Se trata de un sentimiento muy personal. Y nadie me puede discutir mis sentimientos, eso es lo que me ha enseñado mi coach.

No se trata de cualquier niño ni de cualquier perro. Quiero un Labrador color chocolate, hembra y con posibilidad de que le ponga yo el nombre.  Continuar leyendo “Cambio adolescente por perro. Cambio gato por niño.”

Mujer bayeta

Es triste, pero pienso que el género femenino, sobre todo las de mi generación, somos un poco “mujer bayeta” …

Me explico: por mucho discurso feminista que nos marquemos, por mucha manifestación y mucho empoderamiento, dejamos que la gente a la que más queremos nos estruje y nos machaque, nos utilizan hasta dejarnos rotas, y si fallamos, nos sentimos sucias y babosas y pensamos que sería normal que nos cambiaran por otra… Continuar leyendo “Mujer bayeta”

El síndrome del impostor

La primera vez que escuché hablar de este síndrome me quedé de piedra. Hablaba una psicóloga deportiva, muy rápido, muy claro, y parecía que estaba hablando de mí. 

Por resumirlo en pocas palabras, es esa sensación que tienes de que no estás realmente a la altura en nada de lo que haces, que has llegado donde estás por sucesivos golpes de suerte, pero que en realidad no vales tanto como los demás piensan. Continuar leyendo “El síndrome del impostor”

Cosas estúpidas que me hacen ridículamente feliz

Con la experiencia nos vamos volviendo más exigentes con algunas cosas y muy permisivas con otras. Mi hermana me ha hecho ver que la felicidad radica en rebajar tus expectativas, que perseguir constantemente la perfección solo te lleva a la frustración, porque no hay nada perfecto en esta vida. 

Cuando he puesto en práctica esta sabia máxima, me he dado cuenta de que soy capaz de experimentar auténtica felicidad con cosas que vistas desde fuera pueden parecer ridículas, pero que a mí me arrancan el mejor de los sentimientos.  Continuar leyendo “Cosas estúpidas que me hacen ridículamente feliz”