Señor, llévame pronto…

Lo peor de cumplir años no son las arrugas, es que tu vida, día a día, se convierte en algo más “escatológico”.

Además de los pelos fuera de lugar, que tu olor corporal cambia (el mío a gorda), que tus partes bajas pasan de ser marisco fresco a sardina de cuba y que estás más blanda que un plato de gelatina, por si no tuviéramos bastante con todo eso, la medicina nos humilla un poco más….

Hace poco he recibido una carta de nuestra inmejorable seguridad social para hacerme una prueba para prevenir el cáncer de colon.

Cagote en un bote?

Mi contrario, mosqueado porque a él no se la han mandado, ha ido a solicitarla al seguro privado… En esta época del año, siempre se hace la ITV (como él la denomina) y se hace un chequeo completo (éste todavía no se ha enterado de que mal bicho nunca muere).

Pues viene del médico, y como un párvulo me restriega por la nariz tres botes de los de orina y unos sobres como de cucharilla de café mientras me increpa: ¡yo me la hago antes, yo me la hago anteeeeees….!!

Como con él no funcionan los bufidos como con mis hijos, utilizo su táctica: pongo cara de boba mientras miro la tele como si me interesara…. Por supuesto, el inventor del escaqueo no está dispuesto a dejarme escapar, así que empieza a contarnos a nuestro hijo pequeño y a mí mientras juega con los botes, si creemos que tendrá que llenarlos…

Tras nuestra mueca de asco, se da cuenta de que ha captado de alguna forma nuestra atención y sigue con su retahíla: que la enfermera le ha dicho que se tiene que subir a caballito en el wc mirando a la cisterna (en este momento odio tener tanta imaginación, es que lo estoy viendo), que hay que remover con la cucharilla y elegir de varias partes como quien sirve una bola de helado, que como tiene que recoger la de tres días la va a guardar en la nevera al lado de los yogures, que…. ¡QUE LA QUE SE CAGA EN TODOS SUS MUERTOS SOY YO! Ha conseguido en dos minutos cortarnos la digestión a los dos…

¡Y como no es cansino, se ha pasado la tarde viendo en YouTube vídeos con instrucciones sobre cómo recoger las muestras y retransmitiendo en directo y a grito pelado!!

Señor, llévame pronto, porque como siga así, yo me muero en la cárcel….

Lou

¿Sabes lo que te digo? Que yo no quiero que me lleven pronto, quiero que se los lleven a todos antes que a mí.

Que sí, que siempre hemos defendido el egoísmo del no sufrimiento, y que el que se queda lo pasa fatal viendo a todos desfilar al otro barrio… pero yo no quiero que se mueran, quiero que se largueeeeen. Un corto período, pero que me los quiten del medio por favor. 

Tu marido se sube a la cresta del chiste escatológico y no lo bajas ni con los GEO, pero es que mi casa parece la sala de espera de geriatría de La Paz. Y no precisamente por mi marido y por mí, sino por mis dos adolescentes. Que les duele todo. De la mañana a la noche. Hasta que llega la hora de salir, oye, que los ves salir por la puerta, más chulos que un ocho y tiesos como varas. Adiós a los dolores de espalda, de cabeza, de muelas y de ovarios. Al lío, que seguro que hay un botellón o un parkineo por ahí…

En la franja opuesta estamos mi marido y yo. Mudito (osea, mi santo esposo) es todo lo contrario al “Eugenio de la caca” con el que se ha casado Lou. Ni un chiste, ni una palabra sobre sus dolencias. Le he visto ir con 40 de fiebre a trabajar y yo con 38 estoy llorando por dentro y pidiendo a Dios que me mande a mi madre a cuidarme, porque esta panda que me he creado como familia, no tiene ni idea de cómo hacerlo. Dios, este tipo es sobrehumano y me hace sentirme ínfima. 

Llama a mi madre!

¿Un terrible ataque de lumbago? Yo, como una eficaz enfermera le meto una inyección de Voltarén que dejaría con la pierna invalidada a cualquiera, para que él se suba en una moto y se haga 30 Km bajo la nieve para ir a trabajar sus doce largas horas. ¡La leche! Así, cualquiera le cuenta el dolor de almorranas a este superhombre… para que me mire con aire de condescendencia. ¡Y una mierda! 

Como también corre todo el día, mezcla de Forrest Gump y una cabra montesa, temo que un día se despeñe por algún sitio, se levante, se sacuda el polvo y venga a casa con una pierna colgando. Porque está tan seguro de sus superpoderes que no se lleva el móvil, así que si hubiera que localizarlo… No tengo ni idea de qué tendría que hacer. Llamar a la Benemérita y pagar su rescate. 

Ya les he dicho a mis hijos que si un día, llegadas las 6 o las 7 de la tarde si él no ha vuelto, llamemos a la Guardia Civil para que lo busque. Así, sin dramas, porque es lo que hay. 

Por eso digo, que entre los que no callan y el que no habla, se vive siempre en un ¡ay!. Así que si hay alguien por ahí arriba, que se los lleve un ratito. Una semana o dos. Y que si le gustan, que se los quede un poco más. 

@mardelolmoescritora