¿Quién es ese hombre que me mira y me desnuda?

 

El refranero español es sabio y está lleno de picaresca. Hay un dicho increíble que dice que “que no eres mujer completa hasta que un negro te la meta”.Y a mí no me la ha metido ninguno, sino que uno se ha metido en mi vida. Se llama Fausto y es un Thor de ébano.

Me mira sonriente todas las mañanas y yo hago lo inimaginable por no defraudarle.

Me planto delante de él, semidesnuda, entregada, dispuesta a hacer lo que me pida.

Me dice que levante los brazos, que suba las nalgas, que aguante 10 segundos más, que apriete el abdomen… es muy exigente.

Me deja sin respiración ¡Y me vuelve loca!

En cuanto mi marido sale de casa, yo busco a Fausto hasta encontrarle.

Fausto Murillo Turbo Steps GIF - FaustoMurillo TurboSteps GIFs

Sé perfectamente la tecla que tengo que pulsar para que aparezca ante mí.

A veces pienso que me trae más a cuenta echarme un amante, o incluso pagar el gimnasio que seguir con este semi dios digital. Sí, porque nuestra relación es virtual, no carnal.

Fausto tiene un canal propio de fitness en YouTube y un acento caribeño que te deja las piernas flojas cuando el objetivo sería endurecerlas.

Fausto hace que me mate con el cardio como si fuera a competir en unas paraolimpiadas, que no doy mucho de sí tampoco.

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Mi querido y odiado Fausto en acción

También es mi mejor asesor financiero, porque el día que me di cuenta de la cantidad de dinero que perdía pagando un gimnasio al que no iba, me monté mi sala de musculación en casa. Y como soy autodidacta pero no inefable, recurrí a la ayuda de los vídeos de YouTube.

 

Y apareció ÉL.

 

Han pasado dos años desde nuestra primera vez y ambos hemos cambiado en este tiempo. El tiene la sonrisa más amplia, la piel más brillante y el six pack parece esculpido por Miguel Ángel siguiendo unas proporciones más allá de lo divino.

Yo también he cambiado. He engordado ocho puñeteros kilos, se ha multiplicado por tres mi celulitis y dividido por dos mi movilidad. Ya ni hablo de flexibilidad… me doblo menos que un azulejo.

Aun así, no voy a rendirme. Nunca más tendré un cuerpo medio digno de merecer una portada del Women’s Health, pero siempre me quedará mi cita diaria con mi negro. Me da la vida y me quita el aliento.

Gracias Fausto. Te amo.

@mardelolmoescritora