Pequeños placeres sin importancia

Mearse en la ducha.

¡Quien no se hace pis en la ducha, no es de fiar!

¿Hay algo más placentero que, recién levantada, después de haber pasado por el wc, entrar en la ducha y al notar el agua caliente en la espalda, volver a miccionar?

¡ESO ES PLACER EN ESTADO PURO!

Una de esas cosas pocas cosas buenas de la vida que no cuestan dinero…

Y hay que valorarla como se merece, porque no hay tantas…

Por eso me gusta el mar, porque, si te haces pis, nadie te recrimina… Hay veces que ¡hasta te lo agradecen! ¿ o nunca habéis oído “qué gustito, mira que calentita por aquí”?

¡Y la urea es buenísima para la piel! Mi padre cuenta, que de pequeño estaba en un internado y, cuando se les “abrían” las manos del frío ¡se las meaban! Y tiene unas manos increíblemente suaves a pesar de la edad.

Pues eso, que adoro hacer pis en un medio líquido, sin remordimientos, por eso odio las piscinas… ENCORSETADAS Y LLENAS DE NORMAS ABSURDAS.

– ¡Dúchate antes de entrar!

– ¡No salpiques!

-¡No vale tirarse a bomba!

– ¡No se permiten hinchables!

– ¡Prohibido comer y beber!

– ¡No entres con calzado de calle!

ASÍ QUE, DE MEAR, NI HABLAMOS…

Lou

Cualquier placer tiene una importancia extrema. Con el tiempo aprendes a valorar lo que con la juventud no valorabas. 

Mi lista de placeres (ya me da igual confesarlos o no): 

  1. Levantarte de una silla sin que te crujan hasta las pestañas. 
  2. Comer chocolate como si no fuera a darte acidez, ardor de estómago y retortijones.
  3. Irte a la cama y levantarte después de dormir ocho horas del tirón sin la obligada visita al baño a las cuatro de la mañana con la vejiga a reventar. 
  4. Tener más de 12 horas de paz familiar sin tener que reconvenir al adolescente de turno.
  5. Encontrar aparcamiento en la puerta allá donde vaya.
  6. Que me digan buenos días cuando yo se los deseo a los demás.
  7. No perderme siguiendo las indicaciones de Google Maps.
  8. Hincharme a pipas mientras me tomo un gin tonic y veo una peli un domingo.
  9. Tirar pedos en la cama (perdón, a cada uno le da por una cosa) independientemente de si estás sola o acompañada.

Si leyera esto mi madre se avergonzaría de mí hasta el tuétano de los huesos, pero es la pura realidad. No sé si es por culpa del gluten o por el exceso de kilos, pero tengo más gases que Argelia. 

Mar