No, así no…

Partiendo de la base de que nací en el siglo pasado, cada vez entiendo menos el mundo que me rodea….

Creo que no soy intransigente ni radical, pero últimamente me pasan cosas que me sacan de quicio…

Mis padres me educaron en el respeto, me enseñaron que el valor como persona de un barrendero (por poner un ejemplo) es el mismo que el de un ministro…

Que a ambos hay que tratarlos con deferencia y educación.

¡Educación! Esa es la segunda palabra clave… Aprendí que con buenas formas se saca mucho más que con malos modales y que si no tienes nada bueno que decir, mejor callarte. No tiene nada que ver con tu bagaje cultural, sino con tu forma de tratar a la gente que te rodea, y no, no lo enseñan en la escuela…

Me inculcaron que el trabajo y el esfuerzo son importantes para conseguir tus metas y que llegar a las cosas buenas ¡¡exige grandes dosis de ambas!!!

Y resulta que no…

Está semana he tenido dos experiencias que me han demostrado que de nada me valen las consignas que me enseñaron en la infancia actualmente…

¡QUE TRISTEZA HABER VIVIDO ENGAÑADA TANTO TIEMPO!

Situación 1: En el puente de diciembre tuve que comprar unos manteles para el trabajo y quedaron en mandarme la factura al día siguiente… La he reclamado educadamente un par de veces por semana desde entonces y nada… ¡Hasta el viernes pasado! Llamé por enésima vez, pero en esta ocasión elevando la voz un par de tonos y exigiendo tenerla al día siguiente… Y LA CONSEGUÍ… 🙁

Situación 2: En octubre le asignaron a mi hija un abogado de oficio por un “incidente” que tuvo en una discoteca de la “Kapital” que le provocó la sección del tendón de Aquiles y una recuperación de 6 meses. El individuo en cuestión nos pidió toda la documentación para tramitar la demanda y se la mandamos a las pocas horas… NUNCA se ha puesto en contacto con nosotras, yo le llamaba de vez en cuando para preguntar cómo iba el tema y siempre estaba muy ocupado… ¡Así 4 meses!

Hasta el lunes pasado, que después de un día de mierda, cargada de frustración, decidí buscar un objetivo en el que descargarla ¡y me acordé de él!

Así que le llamé hablando tres tonos por encima de lo normal, amenazando con pedir un cambio de colegiado al colegio de abogados, porque él no sirve para nada y…

¡ME HA LLAMADO A DIARIO ESTA SEMANA Y EL LUNES TIENE LA DEMANDA PREPARADA PARA PRESENTARLA!

¿Debería estar contenta por haber conseguido lo que quería?

Es posible, pero me siento mal, porque no me gusta conseguir lo que necesito por esta vía… NO, ASÍ NO…

Porque siendo respetuosa, educada y paciente no he conseguido nada en meses, y con 5 minutos en modo “fiera corrupia” he tenido en instantes lo que llevaba meses solicitando….

¿ME ESTÁ DICIENDO LA SOCIEDAD QUE A GRITOS, BAJO COACCIÓN Y CON MALA EDUCACIÓN CONSIGUES LO QUE QUIERES?

Y luego nos quejamos de los niños y jóvenes, que solo son un reflejo de lo que ven a su alrededor… Son más listos que nosotros y lo han aprendido antes…

Así que no nos quejemos luego de actitudes que nosotros estamos fomentando, posponiendo los asuntos de la gente que no da problemas y atendiendo antes a los conflictivos y maleducados…

Si, he conseguido lo que quería, pero solo tengo ganas de llorar…

Lou

Es curioso, pero llevamos un tiempo que estamos extrañamente de acuerdo. Y no creo que sea por haber recibido la misma educación, sino porque pertenecemos a la misma generación. Esos que respetaban a los mayores, aunque solo tuvieran cinco años más que tú, del gracias, del por favor, y de saber hablar de usted en señal de deferencia hacia el otro.

He descubierto con los años, que cuanto más hijoputa y déspota seas, más alto llegarás. Más reputación en lo laboral, y no de la mala del todo, sino de la que te hace prosperar en la empresa. Cuantos más gritos pegues, más te subirán el sueldo y te promocionarán. 

Hace poco más de un año, tuve la mala suerte de tener una conversación con un superior, que con descarada cara de asco, me decía que mi problema era que era demasiado empática y sensible. Hasta ese momento, me habían enseñado que ambos términos eran positivos, y desde ese instante, los veo con unas terribles connotaciones negativas. 

¿Que cuál es mi problema? Que no insulto ni maltrato a mis proveedores por el mero hecho de serlo. Que me pongo en la piel del otro cuando veo que me estoy pasando con un millón de peticiones para anteayer y trato de negociar más tiempo. Que hablo de las injusticias cuando creo que lo son y no me pongo por encima por el mero hecho de ser “el cliente”. 

No me gusta nada en lo que se ha convertido este mundo profesional. No somos personas, somos ejecutores de las órdenes déspotas de nuestros jefes a los que no se les puede negar nada. Igual que hemos hecho con nuestros hijos, nos obligan a hacerlo con esos señores canosos. Y sabemos que es un gran error. 

La mala noticia es que no soy capaz de ser lo que se me pide. No puedo ser una tremenda hija de puta para mantener mi puesto de trabajo. Así que siento que tengo los días contados. Buscando un plan B. ¿Alguna ocurrencia ingeniosa para una loca que cree en las personas?

Mar