#Me too (mí tú), ¿y tú?

No soy muy de reivindicar, aunque esté mal decirlo. Arrastro un trauma universitario. En plena huelga de estudiantes, allá por el final de los 80 (¡lo que ha llovido, nevado y granizado!), una de las protestas consistió una sentada cortando el tráfico en medio de la ciudad, y por lo tanto, perjudicando a las pobres personas que tenían que llegar a su hora a trabajar. La injusticia de nuestra falta de respeto me hizo abandonar la sentada, y los gritos de “esquirol” me persiguen desde entonces. 

Pero me he ido por las ramas. Yo quería hablar del movimiento #Me too (pronunciado “mí tú” o traducido como “yo también”). Y me ha dado por pensar qué cosas quiero reclamar que no sea solo mi libertad como mujer. Y me han salido unas cuantas:

  • “Me too” querer cobrar dignamente si tuviera que buscar otro trabajo. Y no solo por ser mujer, sino por tener 50 palos. Pagar la hipoteca, las pastillas de la tensión y la depre y alimentar a dos adolescentes no es posible siendo mileurista. 
  • “Me too” querer tener las mismas oportunidades que un jovenzuelo recién llegado a mi empresa, con dos máster y los pantalones pesqueros. Porque mi experiencia no se aprende en las aulas.
  • “Me too” querer cobrar una pensión de jubilación como mis padres. Ya nos estamos dejando la salud y los huesos en ser muy guays para mantener el puesto de trabajo para que luego acabemos en la miseria.

  • “Me too” querer respeto para mi vecina si decide (y puede) ser mujer florero o no dar el pecho a su hijo ni en casa ni en público. Estoy hasta el moño de que todas tengamos que ser  estupendas en todo y no mostrar pudor en sacar la teta “evrigüer”. ¿No habíamos quedado que el cuento de la súper mujer se había quedado obsoleto? ¿que nos habían vendido un cuento sin final feliz?
  • “Me too” querer poder decir verdades como puños (las mías, no las universales, que no existen) sin que me juzguen. Si la maternidad no me parece el colmo de la felicidad, si el sexo ni fu ni fa, si me jode estar gorda y no orgullosa de mi cuerpo, si me gusta la quinoa y la cerveza a partes iguales, si se me da mal el deporte y no tengo interés en remediarlo ya, si me gusta Zetazen y odio OT necesito que me dejen expresarme sin ponerme cara de acelga. 

Porque es terrible lo que ha pasado en la meca del cine con el gordo ese que se aprovechaba de todas las actrices que querían un papel. Y luego sale Bo Derek, que todos creíamos que era una mujer 10 y dice que si una quiere hacer guarrerías españolas o americanas para conseguir un trabajo, que en la guerra y el trabajo todo vale. ¡FLI-PA!

Yo tuve una jefa que era la Bo Derek del marketing y decía que se la chupaba a JB, a la sazón director general, por ambición, y a JA, modesto director, casado y con tres hijos,  por amor. Llegó donde quería, está claro, pero debía gastarse un dineral en limpiezas de boca. 

Es denigrante del todo, pero a mí me pilla un poco a desmano esto. Yo de chupar, nada de nada.  Así que traslado el movimiento a mi mundo de botijo y atascos mañaneros. ¡Ea!

Mar

Me too MUCH!

Pues eso, que a mí, el ME TOO, ya me parece demasiado, sinceramente….

Tristemente casi todas, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos sentido acosadas…

Las reacciones ante el acoso es lo que nos diferencia…

Las más ambiciosas, piensan que “el mal rato” puede merecer la pena y hacerlas llegar antes a sus objetivos…

Las más rancias, se sienten sucias, pero no se defienden…

Y luego hay una especie rara, entre la que me encuentro, que es capaz de desarmar al acosador con palabras, solo diciendo lo que piensa…

Tenía yo como veintipocos años, cuando por trabajo, me obligaron a asistir a un evento…. Allí, un alto directivo de uno de los mayores tour operadores españoles en aquel momento, decidió magrear mi culo mientras hablábamos en un grupo de personas. Ante el abuso, me sentí lógicamente incómoda, así que con la mejor de mis sonrisas, me volví hacía él y le pedí que dejara de tocarme el culo, que le escuchaba mucho mejor si no tenía que preocuparme por esa parte de mi anatomía…

Ante las carcajadas de los presentes, el susodicho, me agarro del brazo y me llevó aparte, y me dijo que como decía esas cosas en público, a lo que yo le respondí: Si me tocas el culo en público, tengo que llamarte la atención en público, porque si me dejo, parece que me gusta, cuando la verdad es que me repugna que me magree un tío mayor que mi padre… ¡¡Te pediré disculpas si dejas de ser un viejo verde!!

Yo era solo una cría en prácticas en una agencia de viajes, y él uno de los tíos más poderosos del sector. Pero su reacción fue morirse de risa y decirme que tenía su admiración para toda la vida…

NUNCA HE TENIDO LA AMBICIÓN SUFICIENTE PARA QUE ME PARECIERA “PASABLE” UNA “SOBADITA” PARA LLEGAR ANTES A UN OBJETIVO…

Y no puedo entender a las que denuncian 30 años después, cuando su acosador es poderoso y millonetis…. SOSPECHOSO….

¡¡YO NO QUIERO COBRAR IGUAL QUE UN HOMBRE, QUIERO QUE AMBOS COBREMOS EN FUNCIÓN DE NUESTRAS CAPACIDADES Y DE NUESTRA VALÍA!!

Y, según mi experiencia laboral, a pesar de la sobrecarga que tenemos, las mujeres tienen una mayor capacidad de trabajo, una mayor implicación con las empresas, un menor índice de bajas y mayor empatía con clientes y compañeros.

Creo que cada una decide que hacer con su cuerpo y con su talento, pero que cada una recoja lo que siembre…

Yo no he llegado muy lejos, pero no me arrepiento de ninguna de mis respuestas, lo que tengo, me lo he ganado a pulso a través de mi trabajo y mi esfuerzo; sin tener que cerrar los ojos ni usar colutorio a lo loco… Puedo dormir tranquila, y no tengo nada por lo que arrepentirme a nivel laboral… Me respetan porque me hago respetar, porque aunque ya soy mayor, nunca he buscado “atajos”, ni siquiera cuando era joven y estaba de “mejor ver”…

Y me aburre el Me Too, porque decir no, también es opción, aunque tengas que hacer muchos más castings para conseguir un buen papel…. Creo que el esfuerzo merece la pena, porque te vas a sentir mucho mejor contigo misma…

Lou