LAS EDADES DE LA MUJER

Mis hormonas y yo hemos evolucionado al ritmo de los anuncios de compresas.

Al principio salían chicas jóvenes y guapas, muy felices porque les había venido la regla (gilipollas). Decían aquello de “me gusta ser mujer”.

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Que no está mal, pero no todos los días te gusta lo mismo. 

Luego vino la época de preguntar a qué huelen las nubes, que no sé a qué será, pero seguro que no igual que una mujer en “esos días del mes”.

El humor llegó con la mujer disfrazada de arañazo y persiguiéndote a cualquier sitio presentándose como tu menstruación. Señora, nos conocemos desde los 14, ¡no me dé la plasta!

Ahora, tres niñas hacen el pino para demostrar que sus compresas absorben las que más. Y no es por criticar, pero señores, ¿Newton?, ¿ley de la gravedad?, las cosas caen hacia abajo, si te pones tú boca abajo… blanco y en botella, ¿o solo lo pienso yo?

A mí ahora esos anuncios no me dicen nada. Desde hace seis benditos años.

Porque sí, aunque nadie me crea, a mí me gusta ser menopáusica.

Es cierto que con 40 me daba vergüenza que me sudara el bigote, el canalillo y las ingles, pero cuando te acostumbras, tiras de abanico y lo direccionas hacia donde más calor tengas.

Ya no tienes que fingir dolores de cabeza cuando tu chico se te pone tonto. Le dices que estás más seca que la mojama y te deja ir sin rechistar.

Porque no solo ahorras en productos de higiene íntima, la cantidad de tiempo que antes perdías en justificarte por tus cambios hormonales ahora es todo para ti. Saben que vas a estar de mala leche de aquí a lo que queda de eternidad si a ti te sale del moño.

Comes chocolate porque te da la real gana, no por sustituir ni el sexo ni los bajones de azúcar provocados por la regla.

Engordas porque bebes como un oso, no porque retengas líquidos (bueno, es cierto que en la nevera retienes todas las cervezas que puedes, pero las compartes con quien quiera beber contigo). ¿Brindamos por la menopausia chicas? 

Mar

Yo, contra la opinión de mi ginecóloga, que dice que aún me quedan óvulos, también soy menopausica y ¡me encanta!

Mola eso de cambiar en el bolso, las compresas por las Tena Lady, que con estas últimas te ríes mucho más, si no, mirad los anuncios…

Y los Tampax, que a mi me hacían daño, sobre todo al quitarlos hasta que me enteré de que el aplicador no se metía, por las bolas chinas para reforzar el suelo pélvico… ¡Esto sí que es mejorar!!

Si no tuviese marido, me volvería más activa sexualmente ¡como ya no me voy a quedar embarazada!

Que digo yo, que es raro que, si en la menopausia bajan nuestros estrógenos, no se revolucionen los  andrógenos que tenemos… En lugar de tener inapetencia sexual deberíamos estar más salidas que una plancha como le pasa al 95% del género masculino….

 ¡Pero como nos encanta llevar la contraria!

Lo deberíamos a incluir hasta en el currículum así evitamos preguntas estúpidas y sexistas, sobre nuestra situación sentimental, en las entrevistas de trabajo.

Os voy a contar una cosa que me pasó hace años, cuando aún me veía las rodillas sin tener que “asomarme a la ventana”. Envíe mi curriculum a una empresa y me llamaron para una entrevista. Todo iba bastante bien, o al menos eso pensaba yo, pero de pronto el entrevistador me pregunta:

El .-¿Tienes… novio?

Yo.- ¿Qué pasa, te gusto? Respuesta automática mientras ponía distancia entre él y yo, pegando la espalda al respaldo de la silla.

El.- (Rojo como un pimiento morrón) ¡Nooooo! Es por si querías ser madre…

Yo.- No entiendo… ¿no te gusto y me quieres hacer un hijo?? Yo solo hago el amor, sorry… (para que supiera, que lo de nivel medio de inglés era cierto).

Lo más triste es que esto no es ficción, es real como la vida misma….

 ¡Y lo más sorprendente es que me contrataron!

Y aquel pobre infeliz de recursos humanos, que casi me doblaba la edad, me contaba, cuando tuvimos confianza, (¡que nos costó!) que nunca en su vida le habían pegado un corte más certero!!

Lou