La verdadera historia de Benjamin Button

No me canso nunca de ver esa película. Tiene todos los ingredientes que me hacen sentir bien: 

  • Brad Pitt cuando no necesitaba una media en la cámara como Sarita Montiel.
  • Una bonita historia de un amor imposible que se hace posible.
  • Un corte de manga al ineludible paso del tiempo.
  • Grandísimas dosis de irrealidad.

Pero claro, tantas veces la he visto, que  la he psicoanalizado. 

Ese guión, o la novela en la que se basa, lo escribió alguna mujer que estaba cuidando de un anciano familiar que le estaba agotando la paciencia y abriendo los ojos en la misma medida. Pero era “un negro” del famoso F. Scott Fitzgerald. ¿Que cuál es la base para mi teoría?

Tomad nota:

No puedo decir cuántas veces he escuchado decir que cuando envejecemos nos volvemos niños. Olvidamos cosas, nos volvemos cabezones y un poco impertinentes, se nos escapa el pis cuando reímos o estornudamos (chicas, esto va por nosotras), perdemos los filtros y nos volvemos muuuy sinceros (demasiado probablemente), y nos enfadamos cuando nuestros hijos no nos dan la razón. Y no hay que llegar a los 90 para cumplir con estos requisitos. Yo hago un pleno y apenas he cumplido el medio siglo. 

Las féminas no paramos de decir lo cruel que es la naturaleza con nosotras: cuando tenemos un cuerpo estupendo, flexible, ágil, atractivo, tenemos el cerebro del tamaño de una nuez. Y cuando tenemos el cerebro en perfecto equilibrio, el cuerpo no nos acompaña ni a comprar el pan. Nos crujen hasta los pelos de las cejas y se ríen de nosotras cuando nos suda el bigote por culpa de los sofocos. 

Benjamin Button representa el paradigma de la completa felicidad. 

Nace viejo y feo, se hace pis y caca, se le cae la baba, pero como mide apenas 50 cm, en lugar de limpiarle el culo con resignación, lo hacen con cariño. Es pequeño…¡ooooh! Esto mismo nos pasará a muchos en unos años, pero nadie nos dará un besito en el culete recién lavado. No hay estómago que lo aguante. 

Cuando pasan los años, el tío las tiene todas consigo. Lo ha visto todo, lo ha aprendido todo, tiene un cuerpo que quita el hipo y menos arrugas que una camisa de seda en el escaparate de un Zara. Podría conseguir el trabajo que le diera la gana, porque puede demostrar muchos años de experiencia pero su apariencia es más que agradable. 

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Y, para terminar con este cuento de hadas, cuando llega a la tercera edad, en lugar de tener que pensar en qué residencia puede ingresar para que alguien lo cuide, porque todos los que lo querían han muerto, puede poner carita de cachorro abandonado y se lo rifan en todas las casa porque es un niño adorable. Alguien de morirá en los brazos de alguien que lo estará mirando con la ternura que despiertan los bebés y dándole la mano hasta que  cruce al otro lado. Una mano suave, sin manchas, sin callos, sin artrosis, sin arrugas…

Si pudiera elegir tener un superpoder, definitivamente, elegiría ser como Benjamin Button.

Mar

No tengo claro que me guste el mito de Benjamin Button…

Brad Pitt si!! Ese me gusta más que comer con los dedos, hasta el punto de ponerme salchichas de Frankfurt en los labios para ver si así me parecía más a Angelina, y podía tener una oportunidad cuando se separaron…. ¡Ni por esas!

La historia suena apetecible, pero falla una cosa… ¡LA CONSCIENCIA!!

 Imagina sobre todo esa primera etapa, en la que eres un bebé viejo, plenamente consciente de que te limpian el culo… Con el pudor que aprendemos durante años, sin posibilidad de decir lo que quieres o necesitas en cada momento….

Siendo el “conejillo de indias” de personas menos sabias que tú, que se mueven por intuiciones, porque no nacemos (ni niños ni ancianos) con libro de instrucciones.

Con el llanto como único medio de comunicación, intentando buscarle matices para hacerte entender… Recibiendo golpes en la espalda al acabar de comer, aguantando entre las piernas humedad (o algo peor) hasta que deciden cambiarte, con mucha ropa cuando tu madre tiene frío, aunque tú estés bien de temperatura, aguantando las medias lenguas y los tonitos ridículos que los adultos usamos para hablar con los bebés…. ¡TRAUMÁTICO!

Creo que las cosas están bien como están, que nacer resabiado sería insoportable, que es mejor nacer ignorante y aprender por ti mismo, aunque sea con fracasos, golpes y caídas, porque eso te hace fuerte…

Que estar arrugado como una pasa cuando te rodean rostros tersos te llevaría a ser víctima de bulling en el colegio. ¡Y siempre suspenderías gimnasia debido a la artrosis!

Que ser muy joven cuando tu pareja envejece, haría que la gente pensara que solo eres un cazafortunas, aunque sea amor verdadero…

Y en el trabajo valorarían más tu imagen que tu experiencia, y eso fastidia y mucho…

Siento este puñetazo de realidad, siento ser quien acaba con tus sueños, pero creo que la vida ya está bien planteada; por eso la naturaleza nos regala superpoderes como la demencia senil cuando vuelves a ser un “niño” con pañales a los 90 años… Para que así puedas evitarte el sufrimiento de ser consciente de que has perdido la dignidad…

Si yo pudiera pedir un superpoder, sería perder la cabeza cuando no sea capaz de valerme por mi misma y que mientras pueda…

¡ME LA BUFE TODO LO QUE ME HAGA DAÑO!

Lou