ENVIDIA

La envidia, el quinto pecado capital, el deporte nacional.

¡Hola! ¿Hay alguien ahí? Señores de la RAE, ¿podrían darme el significado exacto de la envidia?

Hay alguien ahí?

1. f. Tristeza o pesar del bien ajeno.

2. f. Emulación, deseo de algo que no se posee.

Estoy en completo desacuerdo con la primera de las acepciones, nunca he sentido tristeza por el bien ajeno, me parece demasiado ruín. Una cosa es que te apetezca lo que otros tienen y otra muy distinta es entristecerte por lo bueno que les pase a otros…

Nunca he sentido envidia por nada material, pero sí que envidio otras cosas, las familias muy grandes y muy unidas, los veranos eternos de los maestros, las personas que siempre encuentran algo bueno hasta en las desgracias, los buenos amigos, la complicidad en una pareja, los viajes en familia….

Aquel verano eterno…

¡Mejor paro, porque si sigo voy a parecer envidiosísima! Pero aunque digan que no existe, lo que yo siento es envidia sana, y digo que es sana porque me mueve a mejorar, a intentar llegar a algo parecido a lo que me ha producido la envidia… Y así convierto un pecado en una virtud (o en un pecado diferente, porque la sana ambición como que tampoco…)

Hay gente a la que la vida “le manda señales” a mí me las manda Instagram, porque mirad la frase que colgaba hoy una de las personas a las que sigo.

Y creo que este es el motivo por el que carezco de envidia, porque estoy tremendamente agradecida de todo lo que tengo, y hay veces que ¡¡hasta agradezco mis carencias!!

Lou

Mi hermana siempre tan llena de amor! Pero os recuerdo que yo soy el Grinch, el bicho verde y viscoso como un moco, que se cuela en las rendijas de la ausencia de pecado. Oíd ahora mi maléfica risa

Malo de envidia te vas a poner tú

Pues yo sí creo que la envidia es tristeza. La que te produce tu ausencia de éxitos, objetivos, viajes en familia, veranos eternos o complicidad en la pareja. Ese runrún que te crece dentro cuando te planteas por qué no tiene tú eso.

Claro, que el moco verde de la envidia no te plantea lo que has podido hacer mal para no llegar a tener eso que deseas, o incluso ver todo lo que sí que has conseguido. Y es aquí donde entra otra gran verdad universal: nos encanta engrandecer lo malo y achicar lo bueno. Pongamos un ejemplo, alguien que tiene los ojos más verdes y bonitos del mundo bajo unas pestañas normalitas. Lo más seguro es que lamente que no tiene las pestañas perfectas sin pararse en los ojos.

Lo que viene siendo una imbécil.

Por qué me pasa esto a mí, A MÍ??

Yo sinceramente, soy envidiosa: de la fe inquebrantable, de la autoestima, de la seguridad en uno mismo… y eso se trabaja, así que si continúo deseando con tristeza lo ajeno, es porque soy una vaga que lo deja todo para más tarde. Así que, hasta luego Maricarmen, deja de quejarte y curra, campeona.

@mardelolmoescritora