EL SÍNDROME DE MRS. ROBINSON

Todos los días (o casi) vemos en revistas del corazón y suplementos del hígado parejas con edades muy desiguales.

¿En quién has pensado?

Seguro que en parejas en las que él era mayor que ella. Está asumido que esa situación es la normal.

Y luego está Demi Moore, a la que todas envidiamos y criticamos por conseguir ligarse a Ashton Kutcher. Que está para hacerle un tremendísimo favor…

Pero aparte de Demi (la suertuda) Moore, todas en algún momento hemos mirado con ojitos golosones a alguien (mucho) más joven que nosotras, ¿no?.

El problema está cuando ese alguien es infinitamente más joven y el mejor amigo de tu hijo.

Yo estoy con los niveles de inapetencia sexual en lo más alto. Es decir, que no me apetece nada practicar. Ni a solas, que a alguna le baja los niveles de ansiedad.

Pero me pongo muy tonta cada vez que veo a C.

Exactamente del mismo modo que se pone mi hija adolescente cuando viene la tropa de colegas de su hermano mayor a casa. La diferencia es que en ella es normal y en mí, ridículo. Y que yo a ella le echo la bronca por falta de naturalidad y a mí deberían detenerme. Porque sin haberme leído ni una sola línea de 50 Sombras de Grey, creo que se me quedaría corto para lo que le haría yo a ese pequeño moreno de brazos musculados y tersos como solo se tienen a los 20 años.

Me vuelvo líquida, pero no en plan “be water my friend”, sino de ponerme un Tena Lady por exceso de humedad.

Pensando en rodar una nueva versión  de “El Graduado” y ser Mrs. Robinson

@mardelolmoescritora

No voy a negarlo, a mi también me atrae la belleza, pero en otro plan… Más rollito obra de arte en un museo: se ve pero no se toca.

Y no solo es por inapetencia (que sí), es por la pereza que me da imaginar ciertas “primeras veces”…

Porque habrá algunas que tuvieron una maravillosa primera vez, pero creo que para la mayoría fue una gran desilusión. Un momento chungo, como cuando te cuentan que los reyes son los padres…

En un momento (y nunca mejor dicho) descubres que “AQUELLO” que llevabas años idealizando, “AQUELLO” que ocupó tantas horas de conversación con tus amigas en el colegio, “AQUELLO” que en las películas parecía llevar al éxtasis y te hacía enrojecer es… ¡TRES MINUTOS CON EL CONEJO DE DURACELL Y DIEZ MÁS ATRAPADA BAJO EL PESO DE UN ARMARIO DE DOS CUERPOS!

Aunque tu elección hubiera sido un tipo experimentado, que sabía lo que hacía, la sensación era que te habían engañado…

No quiero repetir la experiencia y ser yo la que defrauda, tener que dar instrucciones de primero de primaria tipo “tengo otra” o “no, por ahí no”. Prefiero admirar desde la distancia…

Yo no quiero ser Mrs. Robinson, quiero ser restauradora en un museo en el que habiten todos esos Apolos de carnes prietas y torpeza extrema, para quitarles el polvo…

Lou