DIFERENCIAS GENERACIONALES: DEL “CHACHI” AL “EN PLAN”.

Hay muchos temas que nos separan de generaciones anteriores, y a mí, lo que más me separa de mis hijos es la forma de expresarnos…

Yo soy de hablar cara a cara y si es posible mirando a los ojos, y mis hijos se expresan mejor a través de redes sociales… ?

Aún recuerdo el comienzo de whatsapp, que me escribían mensajes cortos a una velocidad de vértigo, que cuando conseguía contestar al primero, no tenía nada que ver con el tema de conversación por el que íbamos!! Y como yo les regañaba porque siempre me decían xD, xD y yo les preguntaba el motivo por el que decían todo el rato por Dios, por Dios…. ¡Patético!

Y aunque el refrán dice que “hablando se entiende la gente”, si te hablan entre dientes, sin vocalizar y sin levantar la vista del móvil, hay veces que es más fácil entenderse escribiendo… ¡pero es que nuestros jóvenes ahorran hasta en letras! Yo no entiendo el 80% de sus mensajes…. Soy como la #lavecinarubia, que si veo faltas de ortografía, no entiendo la frase!! Y por desgracia mis hijos que están poco leídos a veces meten la pata hasta la ingle…

Y luego, están sus expresiones. ¡El “holi” me sienta como una patada en la espinilla, ya me costó acostumbrarme a que estudiarán ESO, que desde mi punto de vista suena despectivo, pero que vayan al “tuto” es superior a mí!!!

Mezclan idiomas en sus expresiones, antes teníamos “colegas” ahora se saludan con un ¡hola bro! que durante un tiempo me hizo pensar que ese era un nombre de moda en alguna serie que no había visto…

Pero lo que NO PUEDO SOPORTAR son los “TE AMO” dichos tan a menudo… ¡QUE A MÍ NO ME LO HA DICHO NI MI MARIDO!

Me asombra la ligereza con la que utilizan esta expresión, que yo les he llegado a preguntar a mis hijas si eran “bollis” (como llama cariñosamente mi hijo a sus amigas lesbianas) porque sólo le decían te amo a otras chicas…

Me temo que esta juventud no entiende la transcendencia de las palabras y yo mis “te amo” los guardo, única y exclusivamente, para #alejandrosanz

Lou.

Creo que tengo un intruso entre las teclas. Un ente con muy mala leche que ha borrado ¡TRES VECES! mi opinión respecto a las diferencias entre una generación y la siguiente en la forma de hablar. No creo mucho en el determinismo, pero, por si acaso, voy a cambiar un poco el tono que empleaba en las dos veces anteriores. Sé que me repito, pero es que me cabrea mucho…

Ahora que ya estoy desahogadita del todo, procedo a lanzar una advertencia:

ALGUNAS PALABRAS Y OPINIONES PUEDEN HERIR LA SENSIBILIDAD DEL LECTOR.

En especial si tienes hijos pequeños, esas monadas que con los años se volverán aborrescentes eternos. Porque, ¡hay que ver que dura ahora la puñetera aborrescencia!

Sí, aunque no lo creas, yo un día de junio recogí a mis niños en su último día de cole. Bueno, fue la cuidadora. Mientras, yo me mataba a trabajar para ganar una mierda que iba a parar a manos de la cuidadora.Y a mediados de septiembre, esos mismos niños solo hablaban del tuto. Yo, que a dignidad no me gana nadie, me tragaba la cara de “quetechupequé” que se me ponía cuando no entendía nada. Pero callaba y escuchaba, y finalmente llegué a la conclusión de que su “tuto” era nuestro “insti”. Misterio resuelto sin preguntar.

Vinieron muchos palabros más, pero me volví a sentir impactada por el “mazo”. Y no, no es un arma arrojadiza, aunque a veces podría haberlo sido. Se trata, ni más ni menos, de una versión hiperbólica del corriente “muy”. Ahora serían mis aborrescentes quienes me mirarían con cara de “quetechupequé”. Yo también sé. 

Lo malo, es que a mí me parece una expresión casposa. Una tabla de náufrago para el pobre Camilo Sesto antes de asumir que ya nunca más sería una versión creíble de Jesucristo Superestar y se quizo hacer el moderno con el megahit “Mola Mazo”. ¡Pobre hombre!

Cuando ya creía que vería la luz porque no me ardían las orejas con las “tontás” que tenía que oir a veces, llegó el “en plan”. Una muletilla que sirve para todo y no dice nada.

¿Que no sabes hablar? Pues le metes un “en plan” y ya parece una frase.

¿Que quieres intentar colar una mentira a tus padres porque has llegado tarde y no tienes excusa? Pues le cuelas del orden de 25 “en plan” al argumento y, como los lías y haces que se pierdan, terminan perdidos y creyendo la trola del siglo.

Ejemplo de conversación REAL con mi hija: 

-¿Vienes a cenar?

-En plan ¿a qué hora?

¿Perdona? ¿Qué plan ni qué niño muerto? Grrrrrr. Me enerva. Me puede. Me desquicia.

Lo sé, lo sé. Que estoy un poco radical. Que nosotros también tuvimos nuestra jerga. Que lo hacen todas las generaciones para tomar distancia de la anterior, la de sus padres. Que me lo digan a mí, que con mi hermana compinche teníamos un lenguaje de sordomudos para poder hablar entre nosotras y que nadie se enterara. Aunque fueran bobadas, lo que le daba emoción era que fuera solo nuestro. Imagináos, yo creo que hasta entendía al intérprete sudafricando del mundial de fútbol… Lou, ¿a que tú también?

Y vosotr@s, ¿tenéis alguna expresión de vuestros jóvenes que odiéis? 

@mardelolmoescritora