Cualquier tiempo pasado no fue peor (ni mejor)

He recibido un artículo maravilloso. Fue publicado el 12 de septiembre en El Mundo, y supongo que será viral en muy poco tiempo. Yo estoy contribuyendo a ello.

Habla de todas esas veces, siendo niño, o joven, que hemos dicho “yo eso no lo pienso hacer” cuando nuestros padres nos han hecho algo. Ellos eran los malos de la película. Los que no tenían idea de cómo tratarnos. ¡¡Nos creíamos tan especiales!! Yo por lo menos. Una pequeña Dama de las Camelias en potencia. Llorona y delicada.

Pero hoy la madre soy yo. Y todas, TODAS las frases de mis padres que me tocaban las pelotas, las estoy sacando del baúl de los recuerdos de mi memoria, y tirando a dar a mis dos hijos. Al principio me sentía rara. Incluso creía estar traicionando a la Mar del pasado. ¡A la mierda con la Mar del pasado! Esa no tenía hijos, no sabía cómo se iba a sentir la Mar del futuro.

Cuando mis hijos no pasan por casa más que para comer, ducharse o dejar la ropa sucia tirada en el suelo para que “alguien” se la recoja, la lave y la planche, saco del bolsillo la mítica: ¿QUÉ TE HAS CREÍDO? ¿QUE ESTO ES UN HOTEL?

Si me dan el coñazo durante horas con razonamientos totalmente peregrinos para que les deje hacer algo que no considero oportuno que hagan, rescato el sucinto: HE DICHO QUE NO. Y PUNTO.

En el momento que tienen la osadía de recordarme su mayoría de edad, de echarme en cara que yo no puedo mandar en sus vidas ni poner normas ridículas para ellos (porque son normas, no más), me despacho con: ESTA ES MI CASA Y LAS NORMAS LAS MARCO YO. SI TE GUSTA BIEN, Y SI NO, YA SABES DÓNDE ESTÁ LA PUERTA.

Esta última frase me hace entrar en éxtasis. Me quedo tan a gustito, que siento que puedo llegar a perder el conocimiento de placer.

A veces utilizo una variación que es mejor que dos kilos de helado de chocolate: MIENTRAS VIVAS EN MI CASA TENDRÁS LA EDAD QUE A MÍ ME SALGA DE LAS NARICES.

¡Ay Dios! ¡Qué gustazo! Pero, ¿por qué renegaba yo de mis padres? Si yo he salido una tía lista, una mujer hecha y derecha. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Y además de estas frases he sufrido LANZAMIENTO DE ZAPATILLA con mejor o peor puntería!!!!!!!!

Y soy FELIZ. Sí. Con mayúsculas. Mucho más que ellos, creo yo. Sé aburrirme. Sé esperar. Sé valorar lo que tengo. Sé querer y respetar. Porque nuestros padres no nos hicieron tanto caso como nos piden ahora que les hagamos ahora.

Haz los deberes con tus hijos, lee con tus hijos, ve la televisión con tus hijos, controla la agenda de tus hijos, haz planes por y para tus hijos… así lo único que hacemos es adultos incapaces. Y cuándo nos divertimos los padres? ¿Cuándo descansamos de las jornadas maratonianas de trabajo, casa, compra, cocina, plancha, etc? QUE SUPERWOMAN NO EXISTE

Gracias a Dios mis cachorros están PROGRESANDO ADECUADAMENTE. Están aún un poco verdes, pero cada día veo una evolución. Que nadie se equivoque, que los quiero con locura. Pero el amor no me ciega, son temas más generacionales que de falta de educación en casa, que también los habrá.  Eso sí, no me quieren leer en ninguna de mis versiones porque dicen que los pongo siempre a caer de un burro.

Mar

Pues yo nunca he repetido las frases que me dedicaban en mis tiempos mozos… Puede ser que el motivo sea que cuando eran pequeños he recurrido al “jarabe de palo” que también usaron conmigo…

No le veo la lógica a intentar razonar con un ser humano de 3 años, no entienden, y yo usaba el azote en el culo para hacerme entender… ¡Hoy me encarcelarían! Pero debo reconocer que, a mí, me ha funcionado muy bien.

Desde que mis hijos eran muy pequeños, he intentado hacer de ellos seres autónomos y autosuficientes. Se tomaban solos el biberón con cuatro meses, con tres años se vestían solos y se sabían atar los cordones de los zapatos (de los suyos y del resto de la clase al terminar el recreo), con ocho años sabían cocinar tortillas francesas y alguna cosa más….

Puede que muchos me consideren una inconsciente y mala madre, pero desde mi punto de vista, ser buena madre es conseguir que no te necesiten…¡y cuanto antes mejor!!

Tengo que decir a mi favor, que siempre he cumplido mis promesas…¡y mis amenazas! Por eso llega un momento que no necesitas usar frases manidas que han utilizado contigo, porque sobran las palabras ¡con una mirada consigues milagros!

Creo que hay veces que tratamos a los niños como si por ser bajitos fueran tontos… ¡y nada más lejos de la realidad! Si permites a un niño que desarrolle al máximo su autonomía, si le dejas ayudarte cada vez que te lo pide, me da igual si es en la cocina, en tareas domésticas o a lavar el coche, si le hablas como a una persona, no como a un “perrete”, con medias palabras o expresiones estúpidas, se convierte en un ser cabal en poco tiempo.

Mi madre siempre me dice que tengo que dar gracias a Dios desde que me levanto hasta que me acuesto por mis hijos… Yo lo hago, pero quiero pensar que haber conseguido estos jovencitos estupendos, tiene también algo que ver con mi “forma de educar”. Soy capaz de hacer cosas que nunca hicieron conmigo ninguno de los adultos que me rodeaban: pedir perdón cuando me equivoco, explicar el motivo por el que tomo determinadas decisiones y hacerles entender que todo lo que merece la pena exige esfuerzo.

No cambiaría,ni un minuto de mi infancia, espero que cuando sean más mayores mis hijos tampoco quieran cambiar ni un minuto de las suyas, porque espero,haberles hecho tan felices como ellos me hacen sentir a mí.

¡OS QUIERO HIJIS!

Lou