Quiero la vida de la Pataky

Seamos sinceras. La envida sana no existe. Existe la envidia verde, la cochina, la mala envidia que te convierte en mala persona… Incluso existe la falta de envidia. Pero no hay nada de sano en este sentimiento. En este pequeño pecado capital. ¿O era venial? No pienso llamar a las monjas de mi colegio para que me lo aclaren. 

Llevo una temporada larga bastante inactiva, demasiado en contacto con las redes sociales y con algunos programas de cotilleo. Me estoy volviendo una descerebrada, en resumidas cuentas.  Continuar leyendo “Quiero la vida de la Pataky”

Hasta el moño de retos virales

Sí señoras y señores. Estoy de mala leche. Será injustificado, pero como estoy en esa edad en la que no tengo el “chichi pa farolillos“, digo y hago lo que me sale del moño y me preocupa una mierda lo que me digan los demás. 

Soy relativamente fan de las redes sociales. Me divierten a veces, otras me sorprenden, me ayudan a encontrar amigos de la infancia para cotillear cómo han envejecido de bien o de mal y, a veces, hasta me han hecho compartir cosas que de verdad quería que  mi mundo supiera.  Continuar leyendo “Hasta el moño de retos virales”

LOS HOMBRES QUE ME GUSTAN

Mis gustos en materia de hombre son, por llamarlo de alguna forma, peculiares…

Cuando a la mayoría de mis amigas normalmente se vuelven locas por macizorros con tableta de chocolate, guapérrimos a medio hacer, pero con pinta de dioses griegos, o en su defecto todo lo contrario, hombres mayores y con mucha pasta, interesantes, aunque peinen canas tipo Flavio Briatore (vestido… ¡por supuesto!) si os digo quien me gusta ¡alucináis! Continuar leyendo “LOS HOMBRES QUE ME GUSTAN”

Cosas estúpidas que me hacen ridículamente feliz

Con la experiencia nos vamos volviendo más exigentes con algunas cosas y muy permisivas con otras. Mi hermana me ha hecho ver que la felicidad radica en rebajar tus expectativas, que perseguir constantemente la perfección solo te lleva a la frustración, porque no hay nada perfecto en esta vida. 

Cuando he puesto en práctica esta sabia máxima, me he dado cuenta de que soy capaz de experimentar auténtica felicidad con cosas que vistas desde fuera pueden parecer ridículas, pero que a mí me arrancan el mejor de los sentimientos.  Continuar leyendo “Cosas estúpidas que me hacen ridículamente feliz”

Si estás piripi, aléjate del “selular”

En mi familia hay una femenina propensión al alcohol. No como para acabar en Alcohólicos Anónimos, pero sí para sobrellevar algunas de las cosas que se nos hacen bola en la vida.

Yo tengo la suerte de tener dos hijos en la maravillosa edad de la adolescencia. Todo son granos y subidones hormonales que desestabilizan la vida familiar y la paz espiritual a golpe de portazo. Cuando me entran ganas de hacer un genocidio aborrescente, sonrío y me cojo una Mahou de la nevera. O del congelador. Todo depende del tamaño del cabreo. Cuanto más gordo, más fría tiene que estar la cerveza. Así de básica soy yo.  Continuar leyendo “Si estás piripi, aléjate del “selular””

Compradora compulsiva y acumuladora

Yo, que siempre he presumido de ser muy racional con las compras, he bajado la guardia. También es cierto que el sector crítico de la familia, que en todas hay uno, afirmaba que no es que tuviera bien puesta la cabeza, sino que era una tacaña. 

Obviando estupideces y envidias, tengo que reconocer que he tirado por tierra mi fama, y me aterra el placer que encuentro en comprar cosas que luego no siempre utilizo y que en muchos casos no necesito.  Continuar leyendo “Compradora compulsiva y acumuladora”