Cambio adolescente por perro. Cambio gato por niño.

No quiero arengar a las tropas para que abandonen cobardes el campo de batalla de la maternidad. No me hagáis un Samanta. Se trata de un sentimiento muy personal. Y nadie me puede discutir mis sentimientos, eso es lo que me ha enseñado mi coach.

No se trata de cualquier niño ni de cualquier perro. Quiero un Labrador color chocolate, hembra y con posibilidad de que le ponga yo el nombre.  Continuar leyendo “Cambio adolescente por perro. Cambio gato por niño.”