¿Dónde va el tiempo que nos falta?

He crecido escuchando boleros. Antonio Machín amenizaba los viajes en coche, Los Panchos eran religion en casa, y sus canciones siguen marcadas a fuego en mi memoria.

A día de hoy, con esta vida loca, loca, loca, locaaaa, una de ellas debería ser el himno nacional: “Reloj, no marques las horas”.

Porque, como conejos blancos, parece que llegamos tarde a todos sitios.

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Enamorada de la moda juvenil

Después de la resaca electoral, deberíamos empezar la semana con filosofía. A pesar de que recuerdo con horror las clases de esta asignatura,  me quedé con dos tonterías que me hicieron mucha gracia: el mito de la caverna, de Platón y las múltiples personalidades que parecíamos tener todos según el enfermo de Freud: el ello, el yo, el superyo… ahí todo el día peleando por lo que vemos, sentimos y creemos ver o sentir. Es lo único que me pareció muy interesante durante mi etapa de estudiante. Pero al llegar a los 50, me temo que Freud tenía un poquito de razón. Continuar leyendo “Enamorada de la moda juvenil”