EL PEOR/MEJOR VERANO DE MI VIDA

Llámame malamadre, integrante de ese particular club de mujeres que se han unido para decir en alto sobre lo que la mayoría sentimos desde que el mundo es mundo: que nuestros hijos son importantes, pero no lo ÚNICO de nuestras vidas. Yo creo que no han inventado nada nuevo, pero, luchar contra la corriente de la madre perfecta que solo se siente completa cuando lleva un niño colgado de la teta, es toda una osadía. Continuar leyendo “EL PEOR/MEJOR VERANO DE MI VIDA”

Hasta el moño de retos virales

Sí señoras y señores. Estoy de mala leche. Será injustificado, pero como estoy en esa edad en la que no tengo el “chichi pa farolillos“, digo y hago lo que me sale del moño y me preocupa una mierda lo que me digan los demás. 

Soy relativamente fan de las redes sociales. Me divierten a veces, otras me sorprenden, me ayudan a encontrar amigos de la infancia para cotillear cómo han envejecido de bien o de mal y, a veces, hasta me han hecho compartir cosas que de verdad quería que  mi mundo supiera.  Continuar leyendo “Hasta el moño de retos virales”

Enamorada de la moda juvenil

Después de la resaca electoral, deberíamos empezar la semana con filosofía. A pesar de que recuerdo con horror las clases de esta asignatura,  me quedé con dos tonterías que me hicieron mucha gracia: el mito de la caverna, de Platón y las múltiples personalidades que parecíamos tener todos según el enfermo de Freud: el ello, el yo, el superyo… ahí todo el día peleando por lo que vemos, sentimos y creemos ver o sentir. Es lo único que me pareció muy interesante durante mi etapa de estudiante. Pero al llegar a los 50, me temo que Freud tenía un poquito de razón. Continuar leyendo “Enamorada de la moda juvenil”

Señor, llévame pronto…

Lo peor de cumplir años no son las arrugas, es que tu vida, día a día, se convierte en algo más “escatológico”.

Además de los pelos fuera de lugar, que tu olor corporal cambia (el mío a gorda), que tus partes bajas pasan de ser marisco fresco a sardina de cuba y que estás más blanda que un plato de gelatina, por si no tuviéramos bastante con todo eso, la medicina nos humilla un poco más…. Continuar leyendo “Señor, llévame pronto…”

LOS HOMBRES QUE ME GUSTAN

Mis gustos en materia de hombre son, por llamarlo de alguna forma, peculiares…

Cuando a la mayoría de mis amigas normalmente se vuelven locas por macizorros con tableta de chocolate, guapérrimos a medio hacer, pero con pinta de dioses griegos, o en su defecto todo lo contrario, hombres mayores y con mucha pasta, interesantes, aunque peinen canas tipo Flavio Briatore (vestido… ¡por supuesto!) si os digo quien me gusta ¡alucináis! Continuar leyendo “LOS HOMBRES QUE ME GUSTAN”

Una cuestión de educación (de mala educación)

Mi madre tiene una sabiduría innata. Y un sentido común como pocas personas. Cuando de jovencita me echaba algún novio ella veía las posibilidades de viabilidad de la pareja mucho mejor que Aramís Fuster. Mal ejemplo. Esta pobre está loca. El caso es que tenía una probabilidad de acierto de 9 sobre 10. Y cuando no veía las cosas claras, siempre te decía que lo más importante no era pertenecer a una misma clase económica, sino tener la misma educación. Y nunca se equivocó. No solo es importante para la convivencia en pareja, la educación lo es TODO para vivir en sociedad. Continuar leyendo “Una cuestión de educación (de mala educación)”

Mujer bayeta

Es triste, pero pienso que el género femenino, sobre todo las de mi generación, somos un poco “mujer bayeta” …

Me explico: por mucho discurso feminista que nos marquemos, por mucha manifestación y mucho empoderamiento, dejamos que la gente a la que más queremos nos estruje y nos machaque, nos utilizan hasta dejarnos rotas, y si fallamos, nos sentimos sucias y babosas y pensamos que sería normal que nos cambiaran por otra… Continuar leyendo “Mujer bayeta”

El síndrome del impostor

La primera vez que escuché hablar de este síndrome me quedé de piedra. Hablaba una psicóloga deportiva, muy rápido, muy claro, y parecía que estaba hablando de mí. 

Por resumirlo en pocas palabras, es esa sensación que tienes de que no estás realmente a la altura en nada de lo que haces, que has llegado donde estás por sucesivos golpes de suerte, pero que en realidad no vales tanto como los demás piensan. Continuar leyendo “El síndrome del impostor”