Hasta el moño de retos virales

Sí señoras y señores. Estoy de mala leche. Será injustificado, pero como estoy en esa edad en la que no tengo el “chichi pa farolillos“, digo y hago lo que me sale del moño y me preocupa una mierda lo que me digan los demás. 

Soy relativamente fan de las redes sociales. Me divierten a veces, otras me sorprenden, me ayudan a encontrar amigos de la infancia para cotillear cómo han envejecido de bien o de mal y, a veces, hasta me han hecho compartir cosas que de verdad quería que  mi mundo supiera.  Continuar leyendo “Hasta el moño de retos virales”

Enamorada de la moda juvenil

Después de la resaca electoral, deberíamos empezar la semana con filosofía. A pesar de que recuerdo con horror las clases de esta asignatura,  me quedé con dos tonterías que me hicieron mucha gracia: el mito de la caverna, de Platón y las múltiples personalidades que parecíamos tener todos según el enfermo de Freud: el ello, el yo, el superyo… ahí todo el día peleando por lo que vemos, sentimos y creemos ver o sentir. Es lo único que me pareció muy interesante durante mi etapa de estudiante. Pero al llegar a los 50, me temo que Freud tenía un poquito de razón. Continuar leyendo “Enamorada de la moda juvenil”

Compradora compulsiva y acumuladora

Yo, que siempre he presumido de ser muy racional con las compras, he bajado la guardia. También es cierto que el sector crítico de la familia, que en todas hay uno, afirmaba que no es que tuviera bien puesta la cabeza, sino que era una tacaña. 

Obviando estupideces y envidias, tengo que reconocer que he tirado por tierra mi fama, y me aterra el placer que encuentro en comprar cosas que luego no siempre utilizo y que en muchos casos no necesito.  Continuar leyendo “Compradora compulsiva y acumuladora”