Cambiar de trabajo a los 50: de currante a influencer.

Hay veces que la vida te dice ¡basta! Y uno de las peticiones que te hace cuando la escuchas es que te cambies de trabajo.

Me estoy volviendo un poco loca. A pesar de la poca información que nos llega que no tenga relación con nuestro amiguito CoVi 19, el otro día escuché que el Gobierno quería fomentar medidas para que los viejennials no nos prejubiláramos tan pronto.

¡Y tiene su gracia! ¡Vaya si la tiene!

Hasta donde yo sé, las empresas deben tener el visto bueno del Gobierno para poder hacer ERE’s o planes de jubilación para sus empleados. Y después de aprobar que cuando cumples 45 años empieces a ser un trasto viejo, laboralmente hablando, tiene guasa que ahora digan que nos dejen prisioneros y arrinconados, pero ocupados. No hay que acabar con las arcas públicas. Y estoy de acuerdo.

Así que yo he decidido que quiero cambiar de trabajo, y además, tengo muy claro a qué me quiero dedicar: quiero ser bloguera en el Hola!

Sonará raro viniendo de mí que tengo no uno, sino dos blogs en propiedad (estoy planteándome un alquiler piramidal de blogs), pero todo tiene su porqué.

Aunque no te lo creas, esto de escribir no es solo una cuestión de inspiración y chispa. Que lo es, pero como en toda receta que se precie, tiene una taza de inspiración, una de chispa y dos tazas y media de ciencia. Y enredando en la ciencia he descubierto que estoy errando el tiro.

No me arredro ante cualquier cosa, y como conozco a muchas personas que tienen sus contactos de interés, he escrito cual Espido Freire a la revista en cuestión ofreciendo mis servicios. Y de momento, gratis. Luego, ya veremos.

¿No me digas que no es una oferta difícil de rechazar? Pues no me han contestado, y estoy muy mosqueada. No lo puedo negar.

Aceptan escritos de gente que no aporta nada, ¿por qué yo no? Os cuento los mejores truños que he visto:

Entre costuras. Escrito por Lourdes Montes.

lourdes montes también cambia de trabajo
Sin su marido al lado no tienes ni puñetera idea de quién es esta señora. ¿O tú sí?

Esposa de y famosa por ser esposa de y más sosa que un pan sin sal. Y ahí la tienes. Sin saber enhebrar una aguja y con un blog que se llama Entre Costuras. Como la famosa novela de María Dueñas…. ¡P’habernos matao! Nos cuenta el color de las cacas de su hija, los libros perfectos para Navidad y que ha pasado el verano en familia.

¡Coño, yo de eso tengo mucho más que contar! Mis hijos llevan muchos más años que los suyos haciendo caca y le gano con creces en número de veranos en familia.

Luego está otro de mis favoritos, El blog de Fiona Ferrer Leoni.

fiona ferrer trabajo
Fiona brilla con grasa propia…

Me gusta que ponga su segundo apellido, porque si no, nadie sabría quién es. Y con él, tampoco. Si os digo que es esa chiquilla con cara de ratón y con más brillos que una bola de discoteca de los 70 ya le vais poniendo cara… Si os digo que se casó con Jaime Polanco y montó un bodorrio en Tenerife que duró una semana, también empezáis a comprender. Y si os recuerdo que el matrimonio le duró menos de un suspiro ya me dais la razón del porqué esta niña escribe en esta revista sobre…¡comida! No deja de hablar de comida. NO COMPRENDO NADA.

Pero no te vayas todavía, aún hay más.

Carla Goyanes, la que fue novia del marido de la mujer de y que tiene un blog en el Hola del que ya he hablado arriba, tiene también una parcelita comprada en la revista. ¿Cómo te quedas?

carla goyanes no trabaja
Tiene unos dientes perfectos. A lo mejor su marido es ortodoncista.

Por supuesto, se llama El blog de Carla by Carla Goyanes. Para que no se nos olvide el nombre debe ser… O para que no se le olvide a ella, que tiene pinta de tener todos los dientes y poca neurona. Con todos mis respetos.

Ella también habla de vacaciones, mucho, es lo que más tiempo le ocupa de su trabajo. Y de cenar en Madrid o en Formigal. Fuera de casa, obvio, que cocinar le obligaría luego a fregar las sartenes. Pero mi post favorito es uno titulado Para gatear con estilo. Y no sé si abrirlo. Miedo me da que hable de la ropa que tiene que llevar el niño para estar guapo mientras se arrastra por el suelo como una mopa…

Después de estas duras experiencias, he tenido que tomarme un ibuprofeno porque se me ha hinchado tanto la vena de la ira que temía por mi vida. Un ictus me va a provocar tanta gilipollez.

¿Porque soy una envidiosa? Pues no voy a decir que no… Pero, yo sí tomé la decisión de cambiar de trabajo, con 50 otoños, y llevo mucho tiempo invertido en aprender y teclear como si no hubiera un mañana, y lo tengo crudo. Y llegan estas señoras de, hijas de, amigas de, ex de y se te cuelan en la fila.

Pues no es justo, señores. Lo miremos por donde lo miremos.

Yo creo en gente que mola, que tiene un blog y además escribe libros. Con esos me iría de copas mañana mismo.

Entre mis favoritos está Abel Arana. Su blog sobre la lectura alternativa del Hola! es de llorar de risa. Sin exagerar. Su libro “Esto te pasa por influencer” es muy entretenido y está bien escrito. Y lo ha escrito él porque escribe igual en los libros que en su blog. Y además es colaborador de realities en La 1 tipo Masterchef o Maestros de la costura. Pues un olé por él y una tremenda ovación.

Pero no quiero que los chupópteros nos adelanten por la derecha. Un poquito de normativa de seguridad, por favor.

Mar del Olmo