¡ADIÓS SECURITAS DIRECT! ¡BIENVENIDA A CASA QUERIDA SUEGRA!

La mejor forma de ahorrar en los gastos fijos de casa: darle una copia de las llaves de tu casa a tu suegra. Sigue leyendo y lo entenderás.

No me hace mucha gracia, pero desde hace unos meses, mi suegra tiene llaves de mi casa.  Otra vez. No es la primera vez que paso por esto, pero no por conocido es menos doloroso.

No he podido negarme. Mi madre siempre las ha tenido. Pero claro, es mi madre, no mi suegra. Yo también tengo llaves de la casa de mis padres. Y curiosamente, mi marido no tiene de las de la suya. ¡Joder qué trabalenguas!

Entiendo que os preguntaréis por qué tanto drama. Pues porque utiliza mi casa para liberarse de su marido. Un encanto de hombre que no entra al trapo de sus discusiones y a todo le contesta “sí, cariño”. El hombre impasible, lo llamó yo. Y como ella necesita leña para sobrevivir, viene a nuestro tranquilo hogar (por los cataplines) a enturbiar nuestra plácida convivencia.

Utiliza la excusa de que viene a planchar y lo que hace es ponerme verde porque yo no le plancho los calzoncillos a su hijo. Pues no señora, igual que él a mi no me depila los sobacos. Aquí cada uno se hace lo suyo. Que acabamos de celebrar el 8M. ¿Donde coño estaba usted?

A veces viene a traernos una tarta de Santiago recién horneada, la favorita de su hijo pero, que curiosamente yo no puedo comer por mi alergia a los frutos secos, de la que, curiosamente, siempre  se olvida. Entonces aprovecha para sonsacar información a mis dos aborrescente sobre mis horarios de trabajo y gimnasio. Que para qué? Para venir a dormir la siesta y ver Sálvame tumbada en mi cama. Que luego no le quita ni la forma de su culo a la colcha.

Un día salí pronto del trabajo y llegué  a casa sin que nadie me esperara. Mi adorada suegra estaba en MI CASA y me echó la bronca por llegar sin avisar. Y yo, que soy entre límite y gilipollas, me faltó pedirle perdón en lugar de mandarla a la mierda.

Cuando la miro, tan rechoncha y tan bajita ella, no puedo dejar de pensar en una navaja suiza. Toques donde toques ella activa un resorte y te saca un arma letal que llevaba escondida bajo el brazo o en el bolso. Ese bolso que es como un maletín de mago, en el que hay de todo menos tabaco y dinero. Y hay que ver lo  que fuma la muy cabrona. Pero a costa de mi maltrecha economía.

La parte positiva es que no creo que haya un ladrón con los huevos tan bien puestos como para entrar en mi casa a robar. No se lo he contado a mi marido, pero he dado de baja la alarma de casa. Ya no nos hace falta. Su madre espanta a cualquier malhechor.

Sí, sí, muy preciosa, pero tú a echar ladrones, no nueras.

@mardelolmoescritora