Lou is?…LouIs!

Lou is… una optimista sin control, agradecida a la vida por lo que le ha dado (sobre todo por mi estupenda familia), con incontinencia verbal y sin pelos en la lengua. Le aburren las reuniones de trabajo (se toma antes un lexatin para no saltar a la yugular del orador antes de que pasen 10 minutos). Es impaciente y adora hacer el gamberro. Acomplejada (como casi todas) se considera, enana, bajita, gorda, vieja y un poco borde, pero también está encantada de haberse conocido ? Continuar leyendo “Lou is?…LouIs!”

I am Mar… Tell Mar, tell…

TellMar lleva jugando a las casitas desde que aprendió a hablar. Primero lo hizo con sus muñecas y ahora lo hace con su marido, sus dos hijos y sus perros. Le gustan mucho para la foto, pero cuando se cansa de jugar quiere encerrarlos en el garaje y dormir sin preocupaciones. A día de hoy, su marido comparte su cama (un perro también) y sus hijos tienen su propio dormitorio en la casa familiar. Lucha internamente por no seguir creyendo que su vida es como el Show de Truman y poder colocarse en el lugar que le corresponde por derecho y por trabajo. No puede hacer daño ni a las avispas, de hecho, le gustan las arañas, cosa rara para ser mujer. Aunque bien pensado, siempre se ha cuestionado fuertemente su feminidad. Anda como John Wayne aunque a veces se comporta como la dama de las camelias. Siempre ha soñado con dedicarse a algo relacionado con el arte, lo mismo le daba ser bailarina del ballet zoom, que actriz de óscar que novelista de best sellers, aunque a día de hoy no ha llegado. Continuar leyendo “I am Mar… Tell Mar, tell…”

Primeras palabras

– Mar, tenemos que hacer un blog.

– ¿Para qué?

– Para contar lo que nos pasa. Somos graciosas y nos pasan cosas increíbles. Atraemos las situaciones ridículas. Y para distraernos y reírnos un poco, que falta nos hace.

– Pues vale.

 

Está claro cuál de las dos hermanas tiene personalidad, ¿no? Veamos qué sale de esto. Bienvenidos. Pasen y lean.

Cambiar de trabajo a los 50: de currante a influencer.

cambiar de trabajo

Hay veces que la vida te dice ¡basta! Y uno de las peticiones que te hace cuando la escuchas es que te cambies de trabajo.

Me estoy volviendo un poco loca. A pesar de la poca información que nos llega que no tenga relación con nuestro amiguito CoVi 19, el otro día escuché que el Gobierno quería fomentar medidas para que los viejennials no nos prejubiláramos tan pronto.

¡Y tiene su gracia! ¡Vaya si la tiene!

Hasta donde yo sé, las empresas deben tener el visto bueno del Gobierno para poder hacer ERE’s o planes de jubilación para sus empleados. Y después de aprobar que cuando cumples 45 años empieces a ser un trasto viejo, laboralmente hablando, tiene guasa que ahora digan que nos dejen prisioneros y arrinconados, pero ocupados. No hay que acabar con las arcas públicas. Y estoy de acuerdo.

Así que yo he decidido que quiero cambiar de trabajo, y además, tengo muy claro a qué me quiero dedicar: quiero ser bloguera en el Hola!

Sonará raro viniendo de mí que tengo no uno, sino dos blogs en propiedad (estoy planteándome un alquiler piramidal de blogs), pero todo tiene su porqué.

Aunque no te lo creas, esto de escribir no es solo una cuestión de inspiración y chispa. Que lo es, pero como en toda receta que se precie, tiene una taza de inspiración, una de chispa y dos tazas y media de ciencia. Y enredando en la ciencia he descubierto que estoy errando el tiro.

No me arredro ante cualquier cosa, y como conozco a muchas personas que tienen sus contactos de interés, he escrito cual Espido Freire a la revista en cuestión ofreciendo mis servicios. Y de momento, gratis. Luego, ya veremos.

¿No me digas que no es una oferta difícil de rechazar? Pues no me han contestado, y estoy muy mosqueada. No lo puedo negar.

Aceptan escritos de gente que no aporta nada, ¿por qué yo no? Os cuento los mejores truños que he visto:

Entre costuras. Escrito por Lourdes Montes.

lourdes montes también cambia de trabajo
Sin su marido al lado no tienes ni puñetera idea de quién es esta señora. ¿O tú sí?

Esposa de y famosa por ser esposa de y más sosa que un pan sin sal. Y ahí la tienes. Sin saber enhebrar una aguja y con un blog que se llama Entre Costuras. Como la famosa novela de María Dueñas…. ¡P’habernos matao! Nos cuenta el color de las cacas de su hija, los libros perfectos para Navidad y que ha pasado el verano en familia.

¡Coño, yo de eso tengo mucho más que contar! Mis hijos llevan muchos más años que los suyos haciendo caca y le gano con creces en número de veranos en familia.

Luego está otro de mis favoritos, El blog de Fiona Ferrer Leoni.

fiona ferrer trabajo
Fiona brilla con grasa propia…

Me gusta que ponga su segundo apellido, porque si no, nadie sabría quién es. Y con él, tampoco. Si os digo que es esa chiquilla con cara de ratón y con más brillos que una bola de discoteca de los 70 ya le vais poniendo cara… Si os digo que se casó con Jaime Polanco y montó un bodorrio en Tenerife que duró una semana, también empezáis a comprender. Y si os recuerdo que el matrimonio le duró menos de un suspiro ya me dais la razón del porqué esta niña escribe en esta revista sobre…¡comida! No deja de hablar de comida. NO COMPRENDO NADA.

Pero no te vayas todavía, aún hay más.

Carla Goyanes, la que fue novia del marido de la mujer de y que tiene un blog en el Hola del que ya he hablado arriba, tiene también una parcelita comprada en la revista. ¿Cómo te quedas?

carla goyanes no trabaja
Tiene unos dientes perfectos. A lo mejor su marido es ortodoncista.

Por supuesto, se llama El blog de Carla by Carla Goyanes. Para que no se nos olvide el nombre debe ser… O para que no se le olvide a ella, que tiene pinta de tener todos los dientes y poca neurona. Con todos mis respetos.

Ella también habla de vacaciones, mucho, es lo que más tiempo le ocupa de su trabajo. Y de cenar en Madrid o en Formigal. Fuera de casa, obvio, que cocinar le obligaría luego a fregar las sartenes. Pero mi post favorito es uno titulado Para gatear con estilo. Y no sé si abrirlo. Miedo me da que hable de la ropa que tiene que llevar el niño para estar guapo mientras se arrastra por el suelo como una mopa…

Después de estas duras experiencias, he tenido que tomarme un ibuprofeno porque se me ha hinchado tanto la vena de la ira que temía por mi vida. Un ictus me va a provocar tanta gilipollez.

¿Porque soy una envidiosa? Pues no voy a decir que no… Pero, yo sí tomé la decisión de cambiar de trabajo, con 50 otoños, y llevo mucho tiempo invertido en aprender y teclear como si no hubiera un mañana, y lo tengo crudo. Y llegan estas señoras de, hijas de, amigas de, ex de y se te cuelan en la fila.

Pues no es justo, señores. Lo miremos por donde lo miremos.

Yo creo en gente que mola, que tiene un blog y además escribe libros. Con esos me iría de copas mañana mismo.

Entre mis favoritos está Abel Arana. Su blog sobre la lectura alternativa del Hola! es de llorar de risa. Sin exagerar. Su libro “Esto te pasa por influencer” es muy entretenido y está bien escrito. Y lo ha escrito él porque escribe igual en los libros que en su blog. Y además es colaborador de realities en La 1 tipo Masterchef o Maestros de la costura. Pues un olé por él y una tremenda ovación.

Pero no quiero que los chupópteros nos adelanten por la derecha. Un poquito de normativa de seguridad, por favor.

Mar del Olmo

Greta Thunberg (y la santa madre que la parió)

La madre de Greta Thunberg

Parece que por fin estamos siendo conscientes de que el planeta se va a hacer puñetas y que en gran parte es culpa nuestra… Y para los que no lo tengan claro, ahora le han puesto nombre a esas terribles borrascas que nos visitan cada vez más asiduamente. El otro día me hicieron darme cuenta que aunque ahora se puede poner nombres masculinos y femeninos a estos desastres meteorológicos, la más dañinas siempre tienen nombre de mujer… aunque a ninguno le han puesto aún Greta Thunberg.

¿intentáis decirnos algo, electores de nombres de tormentas?

Lo que me extraña es que la última se haya llamado Gloria y no Greta, porque si hay una persona que actualmente sea el azote de los gobiernos e instituciones con respecto al cambio climático esa es Greta Thunberg.

Agradezco que haya alguien, aunque solo sea una adolescente y sueca, que no se hace la tonta (como sugeriría su nacionalidad) con este tema, que ha elegido luchar por el planeta antes que ir al colegio y que suelta verdades como puños a líderes mundiales sin cambiar el gesto de su rostro. Aunque haya gente que pueda opinar que esa obsesión pueda venir de su enfermedad (padece síndrome de Asperger) yo le agradezco infinitamente que ponga voz al problema, que sepa hacerse oír y que ¡¡no sea hija mía!!!

Porque desde mi punto de vista, la que tiene mérito es la madre de Greta…

Aguanta a una adolescente (bueno un par, que tiene otra que es bandera feminista) y encima obsesiva con el cambio climático… Me imagino a la pobre madre viviendo con su familia sin luz eléctrica, sin lavaplatos ni lavadora, con los nudillos desollados de frotar la ropa contra esa tabla con badenes a tutiplén que usaban nuestras abuelas, tendiendo la ropa en el jardín y sin poder echar un plástico por encima por si llueve (qué viven en Suecia, no en el Caribe).

¿Y la hora de la comida? Otro drama, seguro. La niña pidiéndote el árbol genealógico de cada producto animal que pones en la mesa para asegurarse que ha tenido una vida sin piensos artificiales, que ha sido criado sin sufrimiento y que ha tenido una muerte dulce… ¿Mientras dormía?¿de viejo? Y si te decides por darle vegetales, teniendo que esconder las bolsas que te han dado en el súper porque habías olvidado las de tela, haciendo que te sellen el certificado de ecológico, la promesa de que no han usado abono químico durante el cultivo y que los insectos que se han paseado por sus hojas han sido bien tratados… ¡Y cuando le pides a la pequeña que ponga la mesa te dice que la ponga su padre, que ella es feminista!

Lou

Querida Lou, a veces me sorprende tu manera de ver las cosas. Yo, que tiendo a ser la ingenua, esta vez me he caído del guindo sin un rasguño. Así que, agárrate, porque te vas a pegar tremenda h…

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La familia Thunberg al completo

Greta, mi pequeña Greta Thunbert, es un producto. Y lo peor de todo es que no sé si ella es muy consciente.

Sus padres han dejado de trabajar para llevar la carrera de la adolescente. Porque las inquietudes que con su TOC y su Asperger ha llevado hasta las últimas consecuencias, sus padres, muy avispados, las han visto como una oportunidad de negocio.

No tengo pruebas, está claro, pero sí la intuición de que manejan los hilos de la niña y sus redes sociales para hacer crecer la pequeña sombra infantil y hacerla muy alargada.

Aun me escuece la cara de la vergüenza cuando, de vuelta a casa tras la cumbre climática de Madrid, tuiteó que iba sentada sobre sus maletas en un tren alemán. Obviamente, los alemanes, que para eso son muy alemanes, contestaron amablemente que debería haber posteado también su cómodo asiento en primera clase…

Para todos los que tenemos más de 20 años, esto no nos dice nada. Pero pregunta a un niño de la edad de Greta Thunberg si cometería tal fallo y estupidez. Ellos saben que todo el mundo está en Twitter y que cualquier tuit que subas tarda segundos en viajar por todo el mundo.

Menos si te llamas Greta Thunberg y has mirado con cara de asco a Donald Trump.

greta thunberg
Greta Thunberg mirando a Trump con cariño…

Con esto, no quiero decir que no tenga valor su lucha. De hecho, me parece la mejor de todas. Porque ataca desde la base, formando las conciencias de quienes van a heredar este planeta. El que vamos a dejar hecho una mierda, todo hay que decirlo, pero si Greta suma conciencias y su madre sigue escribiendo libros sobre el carrerón de la niña, puedo que la Tierra dure unos años más. No me queda otra que gritar:

¡Viva Greta y la madre que la parió!

@mardelolmoescritora

EL PIN PARENTAL

Me llama la atención la polémica ocasionada por el llamado pin parental, ¡como si los de la comunidad de Murcia hubieran descubierto algo! El pin parental existe desde siempre, al menos en la generación que nacimos en los 60 y 70.

Voy a usar su eslogan: NOSOTRAS PARIMOS, NOSOTRAS DECIDIMOS

No podíamos hacer nada que no estuviera rigurosamente controlado por nuestros padres, todo estaba bajo control, desde la dieta (había menú establecido para cada día de la semana, y si no te lo comías el día que tocaba, no había cambio de menú hasta que se acabase el plato), los horarios de nuestras salidas (de 20 a 22 en invierno con ampliación de una hora en verano), hasta la gente con la que nos relacionábamos (que si no le gustaba a tu madre, ya podía ser buena, que en tu casa no entraba y si te veían con ella la bronca estaba asegurada). Esto no nos ha convertido en unos tarados, solo ha hecho que nuestra forma de ser y pensar esté muy próxima a la de nuestros progenitores.

Yo estuve una semana con unas lentejas… ¡Aún las odio!

Ya han dicho desde el gobierno que los hijos no pertenecen a los padres… ¿ a quien si no?? Voy a hacer algo que le encanta a mi hermana y voy a consultar en la RAE el significado de pertenecer, allá va!!

PERTENECER. 1. Dicho de una cosa: Tocarle a alguien o ser propia de él.

2. Dicho de una cosa: Ser del cargo, ministerio u obligación de alguien.

3. Dicho de una cosa: Referirse o hacer relación a otra, o ser parte integrante de ella.

Por lo que veo en la definición, aparte de que se refiere a una “cosa”, creo que la RAE tiene claro que mis hijos son míos, no del estado. Los tres ma han tocado a mí y son mi obligación, yo los mantengo, les doy cobijo y los educo. Son mi responsabilidad, porque al traerlos al mundo me comprometo a cumplir con todo lo que esto conlleva. Y además forman parte de algo más grande, que es mi familia.

Siempre he preferido elegir yo a que elijan por mí

Creo que debemos tener capacidad de decidir si el fruto de nuestras entrañas debe seguir dictados que estén alineados con nuestros valores o que sean adoctrinados por “papá estado”. Como a los míos ni los mantiene, ni les da cobijo ni les educa, creo que soy yo quien tiene que decidir como y en qué momento les hablo de sexo, de igualdad y de principios. No quiero consejos de “progres venidos a más”. Y mucho menos imposiciones…

En mi casa no hay diferencia entre chicas y chico, todos tienen los mismos derechos y obligaciones, todos han tenido información sobre sexo y drogas cuando hemos creído oportuno y el tema del respeto a TODOS, sea homosexual, inmigrante, persona mayor o animal lo hemos trabajado desde que nacieron.

Alguno de estos ya ha pasado por mi casa…¿y qué?

Así que entiendo que haya quien no admita que le digan que ahora en el colegio van a llevar a cabo cosas que corresponden a los padres, porque nosotros conocemos a nuestros hijos, sabemos cuales su grado de madurez y cuál es el momento idóneo para cada conversación.

¡¡HE DICHO!!

10 cosas que NUNCA debes regalarme

Nos van a bombardear con los regalos imprescindibles, pero ¿qué pasa con esas cosas que nunca debes regalarme? Mejor dejarlo claro desde el principio.

Estoy muy bien enseñada. Me han dicho que muchas veces es mejor “una vez colorada que ciento amarilla”. ¡Esa sabiduría popular! Antes de que nadie me pregunte qué quiero que me regalen esta Navidad, voy a poner lo que seguro que no deseo ver ni en pintura colocado a los pies del árbol.

1- Ahórrate lo del Satisfyer. Me importa un bledo que sea el regalo de moda. Que para sentirse más mujer independiente sea obligado tener uno. YO, NO. Ya tengo aspiradora.

2- No me gustan las joyas. Llámame loca, pero si un diamante es para siempre, a mí también me pierdes para siempre si me regalas uno. Me reconforta saber que no hay nadie dispuesto a gastarse ese dineral en mí.

Nos han metido en la cabeza que las joyas están hechas para las mujeres. Que un collar viste un escote, o unos pendientes mejoran un peinado. Pues yo, no lo creo.

3- Soy una fanática de los zapatos y las zapatillas de deporte. Solo un apunte, odio las que son de rejilla para que sean transpirables. Y si son blancas, has dado en el blanco. Valga la redundancia. ¡Que le corten la cabeza al regalador!

4- Los sobres sorpresa de mi infancia me volvían loca. Los cofres cafres que han inventado para que la peña no se curre los regalos me parecen lo peor. Y un regalo envenenado. Te obligan a hacer cosas sin querer. Aunque sea un vuelo en globo por Lillo. Que no, ¡coño!

5- Ropa de Zara. Y que Amancio Ortega me perdone. Pero tengo mis razones. La primera que no hay tallas para mi curvilíneo y rechonchete cuerpo, y la segunda, que no soporto que vayamos todas vestidas de uniforme. Sobre todo, porque si me encuentro con una persona que lleve el mismo pantalón que yo, pero con tres tallas menos y diez centímetros más de altura me voy a cagar en todo lo que se menea. Que luego juegan al “Quién lo lleva mejor” y me toca perder.

6- Utensilios para el hogar. Léase una batidora, una manteleria, un cuchillo eléctrico… Eso no es un regalo. Y punto. Ni una vajilla tampoco. Aunque sea de La Cartuja. De eso ya me encargo yo, gracias. O si me veo muy apurada, me caso de nuevo y abro lista de compra en el Carrefour.

No me gustan los cacharros de cocina que me estallan en la cara

7- Cosmética. ¿Me estás llamando vieja? ¿Necesitas ocultar mis arrugas ante tus bellos ojos? No. Ni la crema del Lidl ni la de La Perla. Seré rara, pero hay regalos que no me lo parecen. Está posicionado en el número siete, pero podría moverlo mucho más arriba dentro de estas 10 cosas que nunca debes regalarme.

8- El libro de un famoso/celebrity/influencer. ¿Estamos mal de la cabeza? Esa gente no escribe. Gana dinero por poner su conocida cara en una portada. ¡Y a hacer caja! ¿A mí que mierda me importa la vida de Belén Esteban? ¿Qué me aporta la corta carrera de la última semifinalista de OT? Con la de escritores buenos que andan por ahí muertos de hambre porque nadie los conoce aún… Grábalo a fuego en tu corazón: nunca debes regalarme bazofia literaria.

9- Ropa interior. Lo dejo casi para el final porque muchos os preguntaréis quién me puede regalar ropa interior. Ahora no porque no me tocan ni con un palo, pero lo han hecho… y ¡talla equivocada! Cuando tu pareja te obsequia con un sujetador sexi varias tallas por encima del contorno de tu pecho, te está mandando una clara señal de la poca teta que Dios te ha dado. Y no es solo una cuestión de que el tamaño importe, ¡que si importa! Es que los encajes pican, las braguitas brasileñas terminan engullidas por el culo y molestan una barbaridad y los tangas y las hemorroides son enemigas acérrimas. Nada como una buena bragaza de algodón. El antisexi ha venido para quedarse.

¿¿¿Que no tienes una talla 105???

10- Flores. Lo sé. No me lo digas. ¡Mátame camión! No me malinterpretes, adoro las flores, pero las quiero vivas, sin cortar, en la naturaleza… Flores silvestres, amapolas, margaritas, rosas sin un extra de perfume, hortensias de colores, tulipanes en Holanda, geranios en las ventanas. Pero con riego, raíz y vida. Que el ciclo de la vida se encargue de ellas, no tus tijeras.

Ya lo dije en una ocasión, a mí me hacen feliz las cosas pequeñas.

Y tú, ¿tienes alguna fobia regaladora? Cuéntamelo por favor. No permitas que me sienta la mujer más rara del mundo.

@mardelolmo

¿Dónde va el tiempo que nos falta?

He crecido escuchando boleros. Antonio Machín amenizaba los viajes en coche, Los Panchos eran religion en casa, y sus canciones siguen marcadas a fuego en mi memoria.

A día de hoy, con esta vida loca, loca, loca, locaaaa, una de ellas debería ser el himno nacional: “Reloj, no marques las horas”.

Porque, como conejos blancos, parece que llegamos tarde a todos sitios.

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Cualquier tiempo pasado no fue peor (ni mejor)

He recibido un artículo maravilloso. Fue publicado el 12 de septiembre en El Mundo, y supongo que será viral en muy poco tiempo. Yo estoy contribuyendo a ello.

Habla de todas esas veces, siendo niño, o joven, que hemos dicho “yo eso no lo pienso hacer” cuando nuestros padres nos han hecho algo. Ellos eran los malos de la película. Los que no tenían idea de cómo tratarnos. ¡¡Nos creíamos tan especiales!! Yo por lo menos. Una pequeña Dama de las Camelias en potencia. Llorona y delicada. Continuar leyendo “Cualquier tiempo pasado no fue peor (ni mejor)”